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California lleva décadas esperando el gran terremoto que podría sacudir una de las regiones más pobladas de Estados Unidos. Ahora, un nuevo estudio que reconstruye 1.000 años de actividad sísmica apunta a un problema todavía más preocupante: no solo importa cuándo rompa una falla, sino qué podría ocurrir cuando la ruptura pase a las estructuras vecinas.

El próximo gran terremoto de California podría depender de una zona clave

El riesgo sísmico en California no depende únicamente de cuánta tensión acumulan sus fallas. Un nuevo estudio sugiere que otro factor puede ser decisivo: qué ocurre cuando una de ellas comienza a romperse y cómo responde el resto del sistema.

El sur de California está atravesado por una compleja red de fallas conectadas entre sí. Entre las más importantes están San Andrés y San Jacinto, cuyas rupturas pueden modificar las fuerzas que soportan otras estructuras cercanas.

Un equipo dirigido por la geofísica Liliane Burkhard ha utilizado modelos informáticos para reconstruir la actividad sísmica de la región durante los últimos 1.000 años. Los resultados muestran que algunos sectores de San Andrés y San Jacinto presentan actualmente niveles de tensión comparables, e incluso superiores en ciertos puntos, a los asociados con grandes terremotos del pasado.

Sin embargo, esto no significa que un gran terremoto sea inminente. La acumulación de tensión no permite determinar cuándo ocurrirá una ruptura.

Este terremoto podría ser devastador

La parte más interesante del estudio está en cómo podría propagarse esa ruptura. Los investigadores señalan especialmente al Cajon Pass, una zona que podría actuar como un punto de conexión entre diferentes segmentos de las fallas. Dependiendo de las condiciones, podría ayudar a frenar un terremoto o facilitar que la ruptura pase de una falla a otra.

Esto es importante porque un gran terremoto no tiene por qué afectar únicamente a una estructura. Cuando una falla se mueve, redistribuye la tensión y puede aumentar el riesgo de que otras zonas también comiencen a romperse. El resultado podría ser una cadena de movimientos mucho más extensa. Los modelos permiten estudiar precisamente estas posibles secuencias y compararlas con los terremotos que pudieron producirse durante el último milenio.

Por tanto, la investigación no predice cuándo llegará el próximo gran terremoto de California. Lo que hace es plantear una cuestión quizá más relevante: cuando una falla finalmente rompa, ¿será capaz de detenerse o encontrará una vía para continuar? En una región donde millones de personas viven sobre este complejo sistema tectónico, conocer esa respuesta puede ser fundamental para entender el verdadero alcance del próximo gran terremoto.