¿Y si resulta que lo de dinamitar centrales térmicas de carbón o gas se confirma como un disparate porque alguien descubre un sistema sencillo y barato para hacerlas más eficientes? Más allá del renovado interés por los sistemas de captura de CO2 –Hunosa ya está en ello- un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign acaba de diseñar un revestimiento para condensadores de vapor que, si se aplicase en todas las centrales de carbón y gas del planeta, podría reducir su emisiones de dióxido de carbono en 460 millones de toneladas y su consumo de agua en siete billones de litros. En España, mientras, se ultima la tramitación del cierre de As Pontes, la última gran térmica de carbón que quedaba.

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Si los combustibles fósiles no van a desaparecer, mejor hacer su uso más eficiente

Los investigadores responsables del proyecto con claros: los combustibles fósiles no desaparecerán hasta, como mínimo, dentro de un siglo y, visto que se va a emitir mucho CO2 todavía, mejor optimizar los sistemas de funcionamiento de unas centrales que todavía resultan eficaces por su capacidad de garantizar un suministro de energía continuo. La revista Nature Communications acaba de publicar un artículo en el que se explica el proyecto.

¿De qué hablamos?

La generación de energía con combustibles fósiles depende del ciclo del vapor, proceso en el que el combustible se quema para hacer hervir agua y que el vapor resultante haga girar una turbina que impulsa un generador eléctrico. Una vez conseguido eso, el vapor llega a un condensador que recupera agua del vapor y mantiene una diferencia de presión a través de la turbina para que el vapor fluya. Si las propiedades de transferencia de calor de los condensadores se mejoran, se podrá mantener la diferencia de presión mientras se quema menos combustible. Los investigadores de Illinois han conseguido eso mediante un recubrimiento de F-DLC, un material hidrofóbico que permite que, cuando el agua se condensa, no se forme la característica película que se crea sobre los metales. Así, y al formar el agua gotas en la superficie recubierta con F-DLC, el vapor entra en contacto con el condensador y el calor de transfiere directamente, lo que mejora la eficiencia del proceso. El F-DLC está formado por carbono, fluoreno y silicio. “Si todo va bien, esperamos mostrar a todos que se trata de una solución eficaz y económicamente viable”, afirmó Nenad Miljkovic, director del proyecto. Su objetivo es claro: “queremos que se adopte nuestra solución porque, aunque el desarrollo de las energías renovables debería ser absolutamente una prioridad, todavía vale la pena seguir mejorando lo que tenemos ahora”.