Durante mucho tiempo hemos visto la constante comparación entre Tesla y sus competidores en cuanto al sistema de conducción autónoma, una rivalidad que volvió a dar de qué hablar, especialmente en la carrera por los robotaxis, con la reciente puesta en marcha del Tesla Cybercab. Este modelo se mostró al mundo como la apuesta más arriesgada de la marca al prescindir por completo de volante y pedales, confiando todo el control al software. Sin embargo, más allá de los prototipos futuristas, la gran pregunta que se hace el usuario de a pie sigue siendo qué tan preparado está este sistema para convivir con el tráfico real del día a día.
Tesla asegura "haberlo visto todo" en España
Sin embargo, mientras en Estados Unidos se debate esa falta de mandos físicos, en Europa la historia se está escribiendo de otra manera. Tesla acaba de confirmar que lleva dos años probando de forma intensiva la Conducción automatizada total (Supervisada) en España, sumando más de 460.000 kilómetros recorridos en todo tipo de carreteras.
El término "supervised" indica que el coche toma decisiones y navega por sí mismo, pero requiere que un conductor humano supervise activamente la marcha en todo momento para intervenir si es necesario.
En la práctica, esto significa que sus coches han tenido que enfrentarse a lo que la marca llama haberlo visto todo. Con lo cual, ha recorrido rotondas complejas, calles estrechas, peatones despistados y hábitos de conducción propios de nuestras ciudades y autopistas.
2 years of testing FSD Supervised all over Spain
— Tesla Europe, Middle East & Africa (@teslaeurope) September 16, 2026
Across 460,000 km, we have seen it all pic.twitter.com/RyyRME0r5D
Las leyes europeas son de las más estrictas del mundo para autorizar coches de conducción autónoma. Al acumular casi medio millón de kilómetros de pruebas reales sin incidentes graves, Tesla no solo está entrenando sus algoritmos para que entiendan mejor nuestras calles, sino que está reuniendo una montaña de datos clave.
Con este movimiento, la compañía busca convencer a los reguladores de la Unión Europea de que su software es seguro y que ya es hora de dar el visto bueno comercial al sistema en la región.
