La reciente guerra entre Rusia y Ucrania puede poner a la empresa Tesla contra las cuerdas, ya que las sanciones impuestas a Rusia se pueden volver en contra del famoso coche eléctrico de Elon Musk.
Las sanciones afectarían seriamente la industria de baterías, por lo que los fabricantes tendrían que subir los precios. Afectando de manera directa el coche eléctrico y, por lo tanto, la producción de CO₂.
Elon Musk
La invasión rusa de Vladímir Putin y su amenaza a Tesla
La invasión rusa en Ucrania cada vez más genera problemas tanto en el aspecto humanitario como en el económico a nivel mundial.
Esto se debe a que una compañía rusa es responsable del 20% de la producción mundial de níquel de gran pureza de clase 1. Material que es primordial en la fabricación de las baterías para coches eléctricos.
El problema es que sin el níquel de esa clase prácticamente no hay coche eléctrico, esto debido a que los precios de esta vital materia prima se han disparado hasta un 30%. Un récord histórico en los mercados internacionales.
Factores como que Rusia también es el segundo productor mundial de aluminio, material que también es necesario para la producción de baterías y muchos otros componentes electrónicos.
Así como el incremento sostenido del precio de litio, un metal bastante escaso, hace que el precio de producción del coche eléctrico de Tesla sea mucho más costoso de producir.
El tema es que el Tesla Model 3 ya ha incrementado su precio recientemente, por lo que el realizar un nuevo aumento podría generar un problema en las ventas.
Tesla Model 3
La guerra de Rusia con Ucrania ha traído problemas también con la gasolina y el diésel, pero como ya hemos dicho, los coches eléctricos también se han visto afectados.
Por lo que esto pondría en riesgo el eslogan de que son la mejor fuente de transporte barato, eficiente y limpio.
Solo queda esperar cuál sería la propuesta que la empresa Tesla estaría manejando para poder salir adelante en este momento en el que la guerra afecta su producción.
