La ciudad de Nueva York ha anunciado que prohibirá el uso de inteligencia artificial generativa a los estudiantes de escuelas públicas desde preescolar (2 años) hasta octavo grado (14 años). El uso de la inteligencia artificial se ha popularizado en todos los ámbitos y en las escuelas ha pasado a ser una herramienta común entre los estudiantes. Es cierto que se puede utilizar para aprender, pero también para llevar a cabo trabajos o resolver ejercicios sin esfuerzo.
Nueva York ha decidido poner freno a la inteligencia artificial en las aulas
La tecnología ha tenido una importancia muy grande en las aulas. En los últimos años los colegios se han llenado de Chromebooks, de iPads y de libros digitales. Sin embargo, esta tendencia está comenzando a cambiar. Y con la inteligencia artificial va a pasar algo muy parecido.
El alcalde Zohran Mamdani y el superintendente Kamar Samuels han anunciado una moratoria de un año que limitará el uso de herramientas de IA generativa en las escuelas públicas de la ciudad. La medida afectará a cerca de 600.000 estudiantes y busca proteger tanto el pensamiento crítico como la relación directa entre alumnos y profesores.
El distrito suspenderá o desactivará los componentes de IA de más de 38 programas educativos que ya estaban autorizados pero que no cumplen con los nuevos requisitos de seguridad y supervisión. Además, ChatGPT, Claude y los chatbots de acompañamiento quedarán bloqueados para los estudiantes de todos los cursos, especialmente en las etapas más tempranas de la educación.
La política también endurece los límites de tiempo frente a las pantallas. Los alumnos de segundo curso o inferiores no podrán utilizar pantallas en actividades individuales; los de tercero a quinto tendrán un máximo de 30 minutos diarios y los de secundaria podrán llegar hasta los 45 minutos. Habrá excepciones para estudiantes con discapacidad y para quienes estén aprendiendo inglés.
Los alumnos de secundaria tendrán un trato diferente. Podrán acceder a un número limitado de herramientas de IA dentro de programas supervisados y recibirán formación específica sobre pensamiento crítico, sesgos, ética y el funcionamiento de estos sistemas. El distrito pondrá en marcha cinco programas piloto que podrían alcanzar a 50.000 estudiantes antes de plantearse una adopción más amplia.
Los profesores, por su parte, sí podrán utilizar la IA para preparar clases o gestionar tareas administrativas, siempre que las herramientas cumplan los estándares del distrito. Sin embargo, no podrán recurrir a ella para calificar trabajos ni evaluar a los alumnos, una línea roja que Nueva York quiere dejar muy clara.
La ciudad creará además una coalición formada por docentes, familias, alumnos y expertos para analizar los resultados de la moratoria y decidir qué papel debe tener la IA en las escuelas en los próximos años. Nueva York no quiere cerrar la puerta a esta tecnología, pero sí evitar que entre en las aulas sin reglas, sin supervisión y sin demostrar antes que realmente mejora la educación.
