En estos días navideños, siempre compramos comida de más y uno de los alimentos que más sobran es el pan. Como los cereales suben, la harina se dispara y el pana acaba vendiéndose a precios nunca vistos, tirarlo es casi un crimen. De hecho, si tu abuela te viera hacerlo, te pegaba un recorrido a pelo, como bien sabes. Te explicamos cómo puedes congelarlo sin que pierda nada de su sabor y capacidad nutricional.

No todos los panes son iguales
Si lo que tienes en casa es una hogaza, tranquilo, porque dura varios días a temperatura ambiente en perfecto estado y, si se endurece, siempre puedes utilizarla para preparar unas migas o unas sopas de ajo que te vendrán divinamente en estos meses de frío y después de tanto bogavante y lechazo. Si eres más francófono y lo que te va son las baguettes, sí que conviene que congeles, porque se echan a perder más deprisa. Si lo que tiene en casa son rebanadas, o las congelas, o las tuestas o las tiras o haces pan rallado, no hay otra.
¿Y cómo se congela y descongela?
Congelar piezas enteras no es lo más inteligente: corta el pan en trozos o rebanadas y guárdalo en una bolsa de plástico o envuélvelo en papel film. De lo contrario, los sabores de otros alimentos que conserves en el congelador podrían contaminarlo y a nadie le gusta un pan que sepa a chipirones, por ejemplo. Otra opción para preservarlo es envolver cada rebanada o trozo en papel de cocina y, luego, en papel de aluminio. Para descongelar, utiliza el horno, que permite romper los espacios cristalizados y recuperar la misma suavidad del primer día si horneas a 180º durante siete u ocho minutos. Si tienes prisa y has de usar el microondas, envuelve el pan en un paño o en papel de cocina y coloca junto a la rebanada o el trozo que vayas a descongelar un vaso de agua, igual que si estuvieras haciendo un lechazo. Utilizar la potencia más baja en intervalos de 30 segundos hasta que se descongele es lo más adecuado.