¿Cuántas personas trabajan en Catalunya en el subsector de la fabricación aditiva al que popularmente se denomina impresión 3 D? Pues casi 2.100 personas y lo hacen en 156 empresas repartidas por las cuatro provincias. La mayoría, claro, está en Barcelona.
Informe
Los datos proceden del informa La Impresión 3D en Catalunya, elaborado por la administración autonómica. Según este estudio, el volumen de negocio de estas 156 empresas que emplean a 2.092 personas alcanza los 560 millones de euros anuales. Desde 2019, la cifra de empresas vinculadas a este subsector ha crecido en un 32% y su volumen anual de negocio lo ha hecho en un 72. De las 156 empresas registradas, un 30,8% se dedica a la fabricación de recambios y piezas para maquinaria industrial y bienes de equipo. Después, y ya a bastante distancia, aparecen las firmas dedicadas a servicios de ingeniería (13,5%), las vinculadas al sector de la distribución (12,8%) y las relacionadas con el desarrollo de nuevos materiales (10,9%).
Valor añadido
El subsector de la fabricación aditiva aglutina todas aquellas compañías que trabajan con tecnologías capaces de crear objetos volumétricos a partir de modelos digitales. Destacan por su versatilidad y capacidad de respuesta, ya que no precisan de excesiva infraestructura para fabricar cualquier componente que se les pueda solicitar. En coyunturas como la actual en las que recambios y componentes escasean, su interés se multiplica. De hecho, y según los expertos, las modernas impresoras 3 D son la versión del siglo XXI de una máquina clave en la Segunda Revolución Industrial: el torno mecánico. Sin embargo, la mecánica de uno y otro dispositivo es justo la contraria porque, mientras que las impresoras 3D fabrican componentes y recambios adicionando material sobre una base, los tornos mecánicos permiten hacerlo a partir de un bloque de material preexistente que se modela mediante con herramientas de corte, ranurado, desbaste y similares.
La impresión 3D se aplica en varios ámbitos de la economía y aporta soluciones en varias direcciones. La primera de ellas es la sostenibilidad, ya que la fabricación de objetos mediante la impresión 3D se hace a partir de materiales que generan menos residuos e impacto ambiental, a menudo son reciclables y permiten alargar la vida útil del producto. Una tendencia que se adapta a las necesidades globales y a la agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsada por las Naciones Unidas.
