China se ha marcado un objetivo: liderar el mercado mundial de producción de robots humanoides en 2027. De momento, aún les falta un trecho, pero los sindicatos de media Europa están ya inquietos porque consideran que estos dispositivos con forma humana pueden llegar a reemplazar a los trabajadores menos cualificados en las cadenas de montaje. Estamos, sin duda, ante una manifestación evidente de neoludismo, pero parece que de momento no hay por qué preocuparse. Hay que expertos que consideran que no hay razones para pensar que un reemplazo así deba darse.

 

Dependerá de la legislación

Al final, todo dependerá de la legislación ya que, por mucho que avance la industria, si los gobiernos gravan con tasas el uso de estos dispositivos –es lo que piden los sindicatos, que exigen ya que los robots humanoides incluso coticen a la Seguridad Social- la ventaja competitiva que implicará su uso puede quedar minimizada. Juan Luis Moreno, de la escuela The Valley Digital Business School considera que, más que reemplazar, los robots humanoides “colaborarán” con los trabajadores humanos. Se pueden encargar, por ejemplo, de “tareas repetitivas, peligrosas o agotadoras”. Así, las personas podrán centrarse “en tareas más complejas que requieren creatividad, capacidad de tomar decisiones o habilidades interpersonales”. Otras cosa es que esos trabajadores estén cualificados para ello.

¿Confusión?

Otros expertos, caso del experto en ciberseguridad Román Ramírez, dan por hecho que viviremos un periodo de “confusión”: hay tareas que se consideran específicamente humanas y, guste o no, lo van a dejar de ser”. En todo caso, el neoludismo nunca es la respuesta.