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Un gigantesco exoplaneta situado a 700 años luz de la Tierra tiene un ciclo de meteorología realmente extraño. Al parecer, unas nubes de minerales generan unas violentas tormentas de roca por la mañana y acaban desvaneciéndose como un suspiro al llegar el atardecer. El telescopio James Webb de la NASA ha descubierto este curioso planeta denominado QASP-94A b y los científicos creen que es muy parecido a Júpiter. No es el único planeta violento que se ha avistado fuera de nuestra galaxia, la agencia espacial también descubrió un interesante planeta del tamaño de la Tierra formado por volcanes.

Un exoplaneta digno de una película de ciencia ficción

Representación del clima del exoplaneta QASP-94A b

Hace tan solo un par de semanas estuvimos hablando sobre el descubrimiento de un planeta con condiciones similares a la Tierra pero formado por agua casi en su plenitud. Aquel planeta nos recordaba inevitablemente al planeta Miller de la película Interstellar, donde las gigantescas olas parecían montañas en el horizonte. Mientras que el planeta ficticio tenía un enorme mar con un par de metros de profundidad, en este caso el planeta encontrado por los científicos tendría kilómetros de profundidad. Pues bien, ahora se ha encontrado otro exoplaneta de película con unas tormentas que son muy extrañas...

El descubrimiento permitió a la comunidad científica atesorar una visión mucho más clara y nítida de la atmósfera del exoplaneta, llegando a la conclusión de que poseía un clima violento y extremo. David Sing, profesor de astronomía y ciencias planetarias en Johns Hopkins, se mostraba sorprendido por el hallazgo.

Llevo observando exoplanetas desde hace 20 años y la nubosidad siempre ha sido un problema persistente para nosotros. Desde hace bastante tiempo sabemos que las nubes son omnipresentes en los planetas calientes parecidos a Júpiter, lo cual es molesto porque es como intentar observar el planeta a través de una ventana empañada.

Para observar este exoplaneta, la NASA analizó cómo cruzaba en frente de su estrella. Durante dicho tránsito, los científicos de la agencia espacial encargados de llevar el proyecto del telescopio James Webb examinaron los bordes del exoplaneta mientras atravesaba la luz de la estrella. Uno de sus bordes representa el amanecer y el otro borde muestra el atardecer del planeta.

Minerales de silicato de magnesio

Con estos datos, pudieron descubrir que existía una gran diferencia climática entre las condiciones del amanecer y del atardecer. Las nubes de la mañana estaban cargadas de silicato de magnesio, un compuesto formado por magnesio, silicio y oxígeno que se suele encontrar en rocas y minerales. Lo extraño es que, al atardecer, las nubes desaparecen por completo.

La tecnología detrás del telescopio James Webb

Visión de infrarrojos MIRI

La NASA lanzó al espacio su telescopio James Webb el día 25 de diciembre de 2021 a bordo de un cohete Ariane 5. Tras su despliegue, viajó hasta un punto de equilibrio gravitacional denominado L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

Posee tecnología de última generación, con instrumentos capaces de detectar la radiación infrarroja para estudiar y analizar cuerpos muy lejanos y antiguos. Está equipado con una cámara NIRCam, un espectroscopio NIRSpec y un infrarrojo MIRI. También tiene su propio escudo solar y un espejo principal con 6,5 metros de diámetro.