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Era cuestión de tiempo que algo así pasara. Uber dio señales demasiado pronto en lo que parecía un gasto excesivo exclusivo, pero no es del todo cierto. Varios directores ejecutivos de empresas a nivel mundial se están viendo forzados a disminuir el gasto en IA. La programación es donde se proyectó utilizarla al máximo, pero ya existe un replanteamiento. Un ejecutivo anónimo de una empresa tecnológica declaró a The Economist que va a ser una auténtica pesadilla cuando las empresas concilien sus costos con la promoción de la IA. 

Las empresas de tecnología que no hacen la IA, pero que la utilizaron al máximo, se han convertido prácticamente en pioneras de la tecnología en la práctica, como señala Futurism. La muestra es que han prescindido de una buena cantidad de empleados y los han sustituido por agentes de programación con IA. Amazon y Meta son empresas que han concentrado sus esfuerzos en ella; han ordenado a sus empleados conforme a los tokens que han utilizado. Lo llaman el 'tokenmaxing'. 

Estos son los grandes costos que enfrentan las empresas tecnológicas por confiar en la IA

De acuerdo con la información proyectada, un ejecutivo de Nvidia indicó que gastaba más en costos de IA que lo que pagaba a sus empleados. Otra empresa gastó 500 millones de dólares en un mes solo en tarifas de uso de Claude. Un gasto excesivo de más de 150.000 dólares al mes en tokens de IA por parte de otra empresa. Las empresas que están muy alineadas con la IA gastan 7.500 dólares por empleado al mes. 

Las empresas en el mundo ya llegaron a su límite en gasto de IA

Está claro que la IA no es un problema, sino la forma de utilizarla. Algunos expertos en el tema indican que se puede limitar el uso de tokens por empleado, ser más selectivos en la implementación y optar por el uso de modelos más económicos. Muestra de ello es Uber, que ya implementó el límite mensual de 1.500 dólares por token por empleado, además de que Amazon y Meta eliminaron las clasificaciones de IA. 

La otra parte de la historia es la que afectará a las empresas que crean los modelos. Tratarán de que los tokens sean más baratos, aunque ya cuentan con una subvención para tratar de ganar más clientes. Van directo hacia un camino donde la rentabilidad se ve cada vez más lejos. Es ahí cuando una empresa como OpenAI considera reducir sus precios con la finalidad de que entren en una guerra inminente con Anthropic, una de las principales empresas competidoras por un lugar en la cima. Podrían seguir ganando clientes, pero el balance entre un acceso barato a la IA y los beneficios conseguidos podría convertirse en una locura interna. ¿Será sostenible a largo plazo? Las empresas ya se sentían en el paraíso de la IA; esto obliga a reformularlo todo desde su adopción como tecnología de apoyo y herramienta útil.