Un equipo de arqueólogos descubrió hace unos días lo que podría ser el naufragio más antiguo del mundo con una embarcación que podría tener hasta 4.500 años de antigüedad. Esta vez, los arqueólogos han hallado una piedra de más de 30 kilos en el fondo del mar, junto al islote noruego de Hespriholmen. La pieza, localizada a 20 metros de profundidad, presenta un surco que recorre su contorno y que habría permitido sujetarla con una cuerda. Por su forma y el lugar donde ha aparecido, los expertos creen que pudo utilizarse como ancla hace miles de años, lo que la convertiría en una de las evidencias más antiguas de este tipo de tecnología.
El hallazgo se produjo en una zona de desechos de una antigua cantera de piedra verde, explotada durante la Edad de Piedra. Si se confirma esta interpretación, el objeto podría ser anterior a las anclas de piedra más antiguas conocidas hasta ahora, datadas en la Edad del Bronce. No obstante, los científicos todavía deben publicar los resultados y someterlos a una revisión científica antes de establecer conclusiones definitivas.
Hespriholmen, un islote prehistórico en medio del mar
Para estudiar el hallazgo, los arqueólogos han recurrido a tecnología de cartografía submarina desarrollada por la empresa noruega NORBIT, con la que han podido mapear el fondo marino y crear modelos tridimensionales del yacimiento. Estas herramientas permiten reconstruir la distribución de los restos de la antigua cantera y analizar su contexto.
Además, para establecer la cronología de la actividad humana en esta zona, los arqueólogos han utilizado la datación por radiocarbono (carbono 14), aplicada a restos orgánicos encontrados en yacimientos relacionados con los hallazgos de la zona. Un estudio publicado en 2024 sitúa una fase de ocupación de Vika, vinculada a esta actividad, entre hace 7.000 y 8.000 años. Aunque todavía se tiene que confirmar el dato, esta supuesta ancla sería mucho más antiguo que el yacimiento de los barcos hundidos encontrados cerca de las Islas Formigues.
El islote de Hespriholmen se encuentra a unos 5 kilómetros de la costa occidental de Noruega y alberga uno de los yacimientos más importantes de la Edad de Piedra de la región. Durante miles de años, las comunidades prehistóricas acudieron hasta allí para extraer piedra verde, un material que utilizaban para fabricar hachas.
Llegar hasta este enclave no era una tarea sencilla. Las corrientes y el oleaje dificultaban el acceso, por lo que los desplazamientos dependían de las condiciones del mar. Además, los bloques extraídos tenían que cargarse en algún tipo de embarcación para transportarlos hasta tierra firme.
Los científicos localizaron la piedra en 2025, aunque fue durante una expedición posterior cuando consiguieron recuperarla. Arild Skjæveland Vivås, arqueólogo del Museo Marítimo de Stavanger, explicó que la pieza estaba bien equilibrada y que resultó relativamente sencillo levantarla con una cuerda.
Por su parte, Leif Inge Åstveit, del Museo Universitario de Bergen, considera que su forma y el contexto arqueológico respaldan la hipótesis de que se utilizó como ancla. El peso de la roca también resulta relevante: con más de 30 kilos, sería demasiado pesada para funcionar como un simple lastre de una red de pesca.
¿Qué embarcaciones utilizaban hace miles de años?
El hallazgo también aporta información sobre una cuestión que todavía plantea interrogantes a los arqueólogos para saber cómo se desplazaban por mar las comunidades de la Edad de Piedra en esta parte de Europa.
Hein Bjerck, profesor emérito del Museo Universitario de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), ha examinado imágenes de la pieza y considera plausible que se trate de un ancla prehistórica. Según su interpretación, disponer de un sistema para mantener las embarcaciones en una posición estable habría sido útil durante las operaciones de carga, especialmente en unas aguas tan difíciles.
Entre las posibilidades que barajan los especialistas figuran las embarcaciones construidas con pieles y las balsas. Sin embargo, la piedra no permite determinar por sí sola qué tipo de barco se utilizó ni cómo se sujetaba exactamente.
Por ahora, los arqueólogos consideran que el objeto constituye una pista excepcional sobre la navegación prehistórica. Su importancia dependerá de que las investigaciones posteriores permitan confirmar su función y su antigüedad.
