Helena pasó de alquilar cuatro habitaciones a cinco: “Antes se alquilaba por 800 euros y pasé a 2.000 o 2.200”

Helena Soto compró una vivienda que se alquilaba por 800 euros al mes y cambió su distribución para obtener más ingresos. Donde había cuatro dormitorios, después de la reforma quedaron cinco y una zona común. La operación, orientada al alquiler de habitaciones para estudiantes, le permitió elevar considerablemente la renta total. Lo explicó en el pódcast PodCracks.

En este sentido, la inversora eligió Salamanca después de estudiar varias ciudades universitarias y valorar su cercanía con Madrid. Su estrategia consistía en comprar, reformar y alquilar cada dormitorio por separado. Según su relato, consiguió una media aproximada de 450 euros por habitación. “Pasé a una renta de 2.000 o 2.200 euros mensuales”, afirmó al comparar el resultado con los 800 euros del alquiler anterior.

Una habitación más y hasta 1.400 euros adicionales al mes

La diferencia entre ambas cantidades permite dimensionar el cambio. Pasar de 800 a 2.000 euros supone ingresar 1.200 euros más cada mes, un aumento del 150%. Si se toman como referencia los 2.200 euros, la subida alcanza los 1.400 mensuales y el 175%. En ese segundo escenario, los ingresos equivalen a 2,75 veces la renta original, sin que eso signifique que el beneficio crezca en la misma proporción.

Dos turistas accediendo a una vivienda en alquiler temporal, en Barcelona. Europa Press
Dos turistas accediendo a una vivienda en alquiler temporal, en Barcelona. Europa Press

De esta manera, la comparación anual también resulta significativa. Mantener un alquiler de 800 euros durante doce meses supone 9.600 euros de ingresos. Con 2.000 mensuales serían 24.000; con 2.200, alcanzarían 26.400. Son cálculos con ocupación y cobro durante todo el año. Para conocer cuánto deja realmente la operación habría que descontar los gastos y tener en cuenta el desembolso de compra, reforma y financiación.

El objetivo era alquilar a estudiantes

Soto explicó que se decantó por este perfil porque consideraba reducido el riesgo de impago, al contar con el respaldo económico de las familias. También relató que recurrió a personas de su entorno para reunir dinero y poder iniciar la inversión. La reforma y el cambio de modalidad de alquiler fueron las piezas de una operación que presentó como el comienzo de su actividad en ese segmento.

Así pues, el salto económico combina dos decisiones: añadir un dormitorio y cobrar por habitaciones. La vivienda sigue siendo una, pero pasa a generar varios pagos mensuales. El resultado que describe Helena muestra cuánto puede cambiar la facturación de un mismo piso al reorganizar su distribución y su explotación, aunque la renta cobrada, por sí sola, no permita calcular su rentabilidad.