Desde tiempos pasados la humanidad se ha preguntado sobre la vida fuera de nuestro planeta, sobre cómo sería y cómo podría sobrevivir, y resulta que en nuestro propio planeta tenemos ejemplos que podrían sobrevivir ahí fuera. En un reciente estudio publicado en la revista científica Applied and Environmental Microbiology, se desvela que un hongo terrestre sería capaz de sobrevivir en el espacio profundo y llegar a Marte. Uno de los planetas cercanos que podría haber albergado vida.
Un hongo capaz de viajar por el espacio sin muchos problemas
Como comprenderás, esto no es algo que se haya comprobado en un viaje real, aunque es algo que seguramente terminará llegando. Para comprobar esta hipótesis, se ha utilizado un complejo laboratorio de la NASA capaz de simular las condiciones de un teórico viaje a Marte, descubriendo que las esporas de un hongo llamado Aspergillus calidoustus son capaces de pasar a casi todas las pruebas.
Las esporas de los hongos están preparadas para soportar condiciones extremas: desde la desecación intensa hasta la radiación y largos periodos sin alimento, justo los mismos riesgos que tendrían que afrontar en un viaje espacial. Este estudio sugiere por primera vez que las células complejas, es decir, los eucariotas, podrían tener la capacidad de aguantar todas las fases de una misión, incluyendo el lanzamiento, el trayecto en el espacio y el regreso.
El microbiólogo Kasthuri Venkateswaran, ex científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, señala que la resistencia de estos microorganismos no depende de un solo factor, sino de una combinación de mecanismos de tolerancia realmente llamativa. Aun así, encontraron su punto débil: solo las temperaturas extremadamente bajas junto a niveles muy altos de radiación lograron eliminar a este hongo.
Para comprobarlo, el equipo lo sometió a simulaciones con frío extremo, radiación intensa, baja presión y contacto con regolito marciano, recreando tanto el entorno de Marte como las condiciones del viaje espacial. Este estudio nos permite comprender que existe un riesgo real en la exploración del sistema solar, aunque no implica que una contaminación de Marte con hongos de este tipo sea probable.