Nuestro querido sistema solar podría no ser tan típico y común como imaginábamos dentro de esta inacabable infinidad del espacio. Recientemente, se ha descubierto un nuevo sistema planetario "al revés" que no funciona como el nuestro y podría redefinir por completo todo lo que sabíamos sobre la formación de estrellas y de planetas, además de cambiar las reglas del juego en la tecnología que permite descubrir exoplanetas.

Un sistema planetario al revés que desafía las leyes de la física

Los científicos han descubierto un esperpéntico y misterioso sistema planetario situado en la constelación de "El Lince" en el que un planeta rocoso orbita alrededor de una estrella enana roja a una distancia mucho mayor de la que orbitan otros gigantes gaseosos. No es la primera vez que sucede algo así. Hace un par de años se descubrió un extraño sistema planetario de seis planetas que no había sufrido ningún cambio desde su formación, parecía congelado en el espacio-tiempo.

De confirmarse la estructura de este curioso sistema planetario, estaríamos ante una nueva forma de conocer el Universo. Este sistema redefiniría todas las teorías que tenemos sobre la formación de planetas.

Además, la órbita de estos planetas también demostraría que nuestro Sistema Solar podría no ser tan común como imaginábamos. ¿Y si fuéramos nosotros la excepción?

Así funciona el sistema planetario LHS 1903

El Sistema Solar divide sus planetas en dos grandes grupos: por un lado, los planetas interiores más cercanos al Sol; y por otro lado, los planetas exteriores, por lo general gigantes gaseosos como Júpiter, Urano o Neptuno.

Durante mucho tiempo, la comunidad científica pensaba que esta disposición reflejaba un patrón común en todo el Universo. Al fin y al cabo, cuando un objeto celeste está cerca de una fuente de calor como una estrella, lo lógico es pensar que sus gases se evaporan.

Sistema planetario LHS 1903

Las teorías sobre la formación planetaria sugieren que los planetas rocosos siempre se forman cerca de su estrella. Los planetas gaseosos se desarrollan en el exterior del sistema, donde las condiciones más frías permiten que se acumulen las atmósferas más densas. Pero en este caso, sucede al revés.

El sistema planetario está coronado por una fría estrella enana roja conocida como enana M. Un equipo de investigadores liderado por Thomas Wilson examinó a los planetas que orbitan esta estrella, llegando a la conclusión de que se trataba de un sistema planetario fuera de lo corriente.

Al principio, identificaron tres planetas. Como indican en ScienceDaily,  más cercano parecía rocoso y los otros dos eran gaseosos. Pero analizando los datos del satélite CHaracterising ExOPlanet (CHEOPS) de la Agencia Espacial Europea descubrieron un cuarto planeta rocoso que orbitaba mucho más lejos de la estrella.

Thomas Wilson, líder del equipo de astrónomos que descubrió el hallazgo, indicaba lo siguiente:

Eso convierte a este en un sistema invertido, con un orden planetario de rocoso-gaseoso-gaseoso y luego rocoso otra vez. Los planetas rocosos no suelen formarse tan lejos de su estrella

Los planetas rocosos suelen formarse cerca de sus estrellas debido a que la radiación ayuda a eliminar el gas que rodea a los núcleos en desarrollo. Por otro lado, la actividad volcánica de un planeta contribuye a fusionar las formaciones rocosas de mayores dimensiones. La evolución de los planetas dentro de un sistema planetario sigue siendo un misterio. Pistas como esta son vitales para resolver este rompecabezas.