Los expertos, al menos los estadounidenses, coinciden: si no tener el móvil a mano, estar a punto de quedarte sin batería o no disponer de cobertura son situaciones que te generan ansiedad, es el momento de tomarse un descanso. No hace falta que sea completo, pero sí que es preciso que olvides, durante un tiempo, las servitudes que te has autoimpuesto. Te explicamos cómo.

La necesidad de una pausa
Los explica un estudio publicado esta mayo en la revista estadounidense Ciberpsicología, comportamiento y redes sociales y, en él, se no s indiaca que el equilibrio mental está estrechamente vinculado a estas pausas. Cuando se hacen, nuestra capacidad de autocontrol y la conciencia del tiempo y la energía que dedicamos a las redes se incrementan. Recuperamos, incluso, hábitos perdidos como pasear, compartir tiempo con familiares y amigos y practicar aficiones. Sube hasta la autoestima, pero el primer paso para abordar lo que se denomina limpieza digital es asumir que existe un problema.
No es una adicción: sólo un mal hábito
Tampoco conviene dramatizar: aunque se habla de adicción demasiado a menudo, lo que tenemos la mayoría son simples malos hábitos. No conviene mirar las redes sociales nada más te levantas y tampoco es adecuado teclaear o mirar publicaciones mientras se come, se pasea o se charla con otra persona. La patología, eso sí, parece cuando se concatenan una serie de elementos: incapacidad de controlar el acceso, incumplimiento de obligaciones y asilamiento social al abandonar la comunicación presencial. Par proceder a la limpieza digital hay muchos métodos: desde desconexiones radicales a instalación de alertas que nos avisan de usos excesivos en duración o frecuencia. Lo importante, eso sí, es tener siempre claro que estas conectado no puede nunca implicar una desconexión de la vida real.