El río que pasa por tu pueblo o ciudad (o cerca) es, además de fuente de riqueza, objeto de investigación. Y lo es porque, tanto el agua de nuestros ríos, lagos y pantanos como la de los diferentes humedales que llenan la geografía peninsular se someten periódicamente a evaluaciones de estado ecológico que regula la Directiva Marco del Agua. En el caso del los territorios asociados a la Confederación Hidrográfica del Ebro, la Agencia Vasca del Agua y la Confederación Hidrográfica del Tajo, quien se encarga es Laboratorios Tecnológicos de Levante, una empresa con sede en Paterna (Valencia) que se fundó en 1992.

 
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Evaluación del estado biológico

Los controles se realizan mediante la recogida periódica de muestras en puntos de control repartidos a lo largo de los diferentes ríos y sus afluentes y el estudio posterior de los indicadores biológicos pertinentes. Con ello, se realizar un seguimiento de la salud de los ríos que permite comparar su estado con las condiciones de referencia. En el análisis, se miden especialmente y con detalle máximo los niveles de contaminación por vertidos y plaguicidas y la presencia de antibióticos. Así, a partir del trabajo de muestreo, el análisis de organismos, el análisis fisicoquímico y análisis hidro morfológico se pueden elaborar los informes de resultados que, después, capacitan a los organismos gestores tomar las medidas oportunas para garantizar la calidad de las aguas y, si resulta necesario, sancionar a quienes quebranten las normativas.

Aguas depuradas

Del mismo modo, las aguas depuradas son también objeto de investigación mediante el control analítico de las depuradoras de las distintas administraciones para garantizar su correcto el funcionamiento. El agua que se trata en estas instalaciones, cabe recordarlo, se vierte al medio natural o se reutiliza, por lo que medir su calidad y salubridad es imprescindible. Para ello, se analizan hasta 400 parámetros.

Vertidos industriales

El control y la caracterización de vertidos de origen industrial es otra de las labores que desempeñan empresas como Laboratorios Tecnológicos de Levante, que sólo en 2022 analizó más de 40.000 parámetros del agua a través de su división de Control de Estaciones Depuradoras (EDAR) y vertidos. Sin esta labor analítica y el desarrollo de nuevos tratamientos y procesos de depuración, los esfuerzos que desde las diferentes administraciones se realizan para aumentar las posibilidades de reutilización del agua y garantizar la seguridad del proceso serían vanos.