China ha sufrido un nuevo revés en su programa espacial después de que un cohete Long March 7A explotara este lunes, apenas 85 segundos después de despegar desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la provincia de Hainan. El incidente generó una enorme bola de fuego visible desde varios kilómetros y dejó una nube de humo y restos mientras el vehículo todavía ascendía por la atmósfera terrestre.
El lanzamiento se produjo a las 20:02 horas, hora local, y estaba a cargo de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), la empresa estatal responsable de buena parte de los lanzamientos del país. En el momento de la explosión, el cohete todavía se encontraba en la primera fase de su vuelo, por lo que tanto el vehículo como el satélite que transportaba se habrían perdido por completo.
El Long March 7A apenas llevaba 85 segundos de vuelo
La misión tenía como objetivo poner en órbita el Zhongxing-4B, un satélite de comunicaciones destinado previsiblemente a una órbita de transferencia geoestacionaria. Los satélites de esta familia proporcionan servicios de telecomunicaciones y conexión de banda ancha y, según distintas informaciones, también pueden prestar servicios relacionados con las necesidades militares de China.
El cohete Long March 7A mide alrededor de 60 metros de altura y combina las dos primeras etapas del Long March 7 con una tercera etapa propulsada por hidrógeno y oxígeno líquidos. El conjunto puede transportar hasta siete toneladas de carga a una órbita de transferencia geoestacionaria.
El momento de la explosión resulta especialmente llamativo. La separación de la primera etapa suele producirse casi tres minutos después del despegue, cuando los cuatro propulsores laterales y la etapa central se separan del resto del vehículo. En esta ocasión, el fallo ocurrió mucho antes, mientras los motores principales todavía estaban realizando la primera fase de ascenso. Por lo tanto, la explosión fue mucho más llamativa.
El cohete realizó su primer lanzamiento en 2020 y aquella misión también terminó en fracaso debido a un problema relacionado con uno de sus motores poco después de la separación de la primera etapa.
Por el momento, la CASC no había ofrecido una explicación oficial sobre las causas de la explosión. La investigación será clave para determinar si el incidente puede afectar a próximos lanzamientos chinos. Entre ellos se encuentra una misión del cohete Zhuque-3 prevista para los próximos días, aunque despegará desde Jiuquan, a más de 2.400 kilómetros de Wenchang.
El fallo también podría tener consecuencias para futuras misiones de carga hacia la estación espacial Tiangong, ya que el Long March 7 comparte su etapa central con el 7A. La próxima misión de reabastecimiento está prevista aproximadamente para enero de 2027, por lo que la causa del accidente podría determinar si el calendario permanece sin cambios. Mientras tanto, por su parte, la NASA planea 20 nuevas misiones para la Luna en una carrera espacial que cada vez parece más vertiginosa.
