Es una de las búsquedas más universales de la humanidad. Desde hace miles de años se ha buscado una fuente de la eterna juventud y, ahora, podríamos estar más cerca que nunca de encontrarla. El secreto parece estar en una proteína que tienen las ballenas boreales, según han descubierto científicos de la Universidad de Rochester.
Esta investigación muestra que es posible vivir más que la esperanza de vida humana típica. Vera Gorbunova
Una proteína podría duplicar la esperanza de vida humana
Antes de nada, hay que entender cómo funciona realmente el envejecimiento y su relación con las enfermedades que suelen terminar con la vida. Con el tiempo, se producen roturas en el ADN y, si el cuerpo no las repara adecuadamente, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer.
Aquí es donde entran en juego las ballenas boreales, uno de los mamíferos más longevos del planeta. Estos animales pueden vivir hasta 200 años y, sorprendentemente, rara vez desarrollan cáncer. Un equipo de investigadores de la Universidad de Rochester ha descubierto una posible explicación: una proteína llamada CIRBP que ayuda a reparar el ADN.
Este hallazgo es notable porque los niveles de esta proteína en las ballenas boreales son hasta 100 veces más altos que en otros mamíferos. Esto podría explicar por qué su organismo es mucho más eficaz reparando el daño genético que se acumula con el tiempo.
La investigación fue liderada por los científicos Vera Gorbunova y Andrei Seluanov, del Wilmot Cancer Institute, y sus resultados se publicaron en la revista Nature. Además, durante el estudio observaron otro detalle interesante: las temperaturas frías parecen potenciar la actividad de la proteína CIRBP.
¿Significa esto que se puede aplicar a los humanos? Todavía es pronto para saberlo, pero los investigadores ya han hecho algunas pruebas prometedoras. En células humanas, aumentar la actividad de esta proteína mejoró drásticamente la reparación del ADN y redujo las mutaciones. Y en moscas de la fruta, un modelo muy usado en biología, logró extender su esperanza de vida y aumentar su resistencia a la radiación.
De momento, el descubrimiento abre una nueva línea de investigación: entender cómo algunas especies han evolucionado para reparar mejor su ADN y vivir mucho más tiempo. Si se logra replicar ese mecanismo en humanos, podría ayudar en el futuro a combatir el envejecimiento y enfermedades como el cáncer.
