Que en China fabrican de todo no es un simple lugar común: es una realidad. Ahora, por ejemplo, se han puesto manos a la obra para convertir en tangible algo que cualquiera que pase de los cuarenta daba por hecho que sería un artefacto común a estas alturas del siglo XXI junto, por ejemplo, a las cabinas de teletransportación. Se trata de los platillos volantes tripulados, que en breve se van a poder comprar. Otra cosa es que sean útiles. Sea como fuere, ya están aquí y, diga lo diga la NASA, la mayoría se han fabricado en nuestro planeta. Los responsables del que nos ocupa tienen hasta sentido del humor: lo han bautizado como iUFO.

 

Colaboración chino-estadounidense

De las cabinas de teletransportación no hay más noticia que las relativas a los ensayos realizados con energía –con objetos-, pero los platillos volantes ya están aquí. Investigadores de la Universidad de Beigang y del Northwestern Polytechnic de Illinois han desarrollado uno junto a la empresa china Shenzhen UFO Flying Saucer Technology. Lo que tienen, de momento, es un prototipo que despega en vertical como si fuera un Harrier o uno de los míticos Haunebu de los que hablaba Felipe Botaya en Antártida 1947, su fantasía novelada sobre la Operación Highjump.

 

Primer vuelo

El artefacto diseñado activado por Shenzen UFO ha realizado ya con éxito su primer vuelo, en el que ha transportado personas que han podido disfrutar de una vista panorámica de Shenzhen. El vehículo se mueve gracias a hélices y puede volar a 50 km7h durante un máximo de 15 minutos y a no más de 200 metros de altura.