Los sistemas de almacenamiento de gas europeos están al 90% y eso, sin duda, es una gran noticia, porque permite prevenir subidas de precios derivadas de la inestabilidad de los mercados durante este invierno. Incluso la mengua del 6% registrada en las producciones de gas noruegas deja de ser un problema vistas las existencias de gas que acumula el Viejo Continente.

 

Precios este verano

De momento, con los actuales inventarios de gas, los precios han caído este verano por debajo de los 30 euros por Mwh, cifra que permite casi dar por hecho que no habrá carestía cuando, entrado el otoño, empiece el frío y el consumo se dispare.

 

Demanda contenida

De todos modos, la demanda en Europa y Asia está contenida porque todo indica que los consumidores están vacunados ya contra el despilfarro habidas las experiencias de elevados precios anteriores. Veremos que sucede este otoño y este invierno, pero las perspectivas son buenas. El gas noruego representa el 26% del suministro total de Europa y se considera de vital importancia estratégica para el continente. Durante esta segunda mitad de 2023 Noruega, precisamente, está completando la segunda fase de mantenimiento de sus activos gasísticos, lo que explica la mengua de producción prevista. El almacenamiento, con todo evitará problemas. Al tiempo, otros sistemas de almacenamiento energético no gasísticos como los bombeos inversos centran el interés de las eléctricas. En España, mientras y en paralelo al esperado desarrollo de los bombeos, el impulso a los sistemas de producción de biogás se muestra también como una necesidad perentoria que garantizaría una mayor independencia energética.