Al caos del servicio de Rodalies, que todavía continúa lejos de resolverse más allá de los cortes en diferentes líneas ante situaciones de riesgo, hay que añadirle el hecho de que la carretera más utilizada del país, la AP-7, está cortada al tráfico en sentido sur después de que la infraestructura quedara gravemente afectada por la caída del muro de contención sobre las vías del tren en Gelida, un accidente mortal. Así, desde hace dos semanas, la autopista está cortada a la altura de Martorell, hecho que ha agravado aún más una situación muy compleja de movilidad. A partir de este miércoles, sin embargo, habrá cambios en la autopista, según ha explicado Ramon Lamiel, director del Servei Català de Trànsit (SCT) en una entrevista a la ACN. Concretamente, se habilitará un carril de la Ap-7 para que puedan circular los autobuses interurbanos y los que forman parte del servicio alternativo de Renfe. El objetivo, ha explicado, es acortar el tiempo de recorrido de estos medios de transporte muy "penalizados" por el corte de la vía. Además, Lamiel ha insistido en que la previsión es reabrir completamente la AP-7 el lunes 9 de febrero, a pesar de que ha admitido que no ha precisado si la puesta en marcha de la vía será total, con tres carriles, o parcial, solo con dos. “Lo que seguro que no pasará es que solo se abra un carril”, ha indicado

 

Según ha añadido el responsable de tráfico, los autobuses saldrán de Gelida, justo antes del inicio del tramo donde se llevan a cabo los trabajos de reparación de la infraestructura, de forma que después podrán continuar su recorrido hacia Sant Llorenç d’Hortons y Sant Sadurní d'Anoia. Este corte condiciona gravemente la movilidad en el Penedès y en el Baix Llobregat. La circulación en la vía quedó totalmente interrumpida el 21 de enero pasado, después del siniestro. Desde entonces, en la zona se llevan a cabo trabajos de reparación y estabilización de la estructura afectada. Aunque el 24 de enero se llegó a reabrir un carril de manera puntual, este se volvió a cerrar días más tarde para permitir la entrada de maquinaria y continuar las obras. 

Lamiel ha explicado que la decisión responde a una propuesta trasladada desde el territorio, que en las últimas semanas ha afrontado graves problemas de movilidad. El delegado del Gobierno en el Penedès ha hecho llegar esta queja a Trànsit. “Se ha podido aplicar porque la dirección de la obra lo ha autorizado”, ha comentado Lamiel, que ha detallado que los autobuses circularán por el carril de la derecha y no podrán adelantar. Además, tendrán que circular a 80 km/h por motivos de seguridad. Asimismo, ha señalado que el personal de seguridad que hay en la zona haciendo tareas de vigilancia de la obra se encargará de controlar el acceso de estos vehículos para que solo accedan los que tengan permiso para hacerlo.