Òmnium Cultural, CC. OO., UGT, Pimec, la Unió Empresarial Intersectorial y Foment del Treball han firmado un convenio de colaboración para desplegar el programa Vincles en el mundo de la empresa. Este proyecto, que hasta ahora se había implementado en ámbitos escolares y de barrio, se traslada ahora a los centros de trabajo con una ambición clara: hacer del catalán una herramienta viva de cohesión, integración y eficacia en el núcleo mismo de la actividad económica. En la presentación del acuerdo, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha querido remarcar el significado profundo de esta ampliación. El reto de Vincles, ha afirmado, trasciende la pura transmisión lingüística para buscar “arraigarse en el mundo del trabajo y de las empresas”, independientemente de su dimensión o naturaleza.
Se trata, en su visión, de un paso necesario para garantizar que la lengua catalana, más allá de los ámbitos familiares o asociativos, pueda vivir plenamente en la esfera profesional, aquella donde las personas pasan una parte sustancial de su tiempo y donde se construyen muchas de las relaciones sociales. Antich ha argumentado que un sector empresarial catalán “históricamente fuerte y vanguardista en innovación” debe poder desarrollarse de manera integral en catalán, tanto en la comunicación interna como en la proyección externa, sin que esto suponga ningún tipo de contradicción con la globalización. La comarca del Vallès Occidental no ha sido elegida al azar como escenario pionero de esta iniciativa. El presidente de Òmnium en la demarcación, Pere Gordi, ha subrayado que su extraordinaria diversidad industrial y laboral, con una amalgama de grandes corporaciones, pymes y microempresas, ofrece un laboratorio ideal para diseñar modelos de actuación adaptables a realidades muy diversas. El propósito fundamental es crear un ecosistema facilitador para que las personas que llegan a Cataluña, haya pasado el tiempo que haya pasado, “puedan vivir, participar, sentirse parte y trabajar en catalán”, tal como ha reiterado Antich. Se busca, en definitiva, romper la barrera invisible que a veces separa la lengua de la institución o de la escuela de la lengua de la línea de producción, de la oficina o del almacén.
Una iniciativa de consenso
La respuesta desde el mundo empresarial y sindical apunta a un gran consenso sobre el valor añadido de esta iniciativa. El vicepresidente de Pimec, Miquel Camps, ha puesto el acento en el carácter práctico e instrumental del proyecto, que proporciona a las empresas herramientas concretas para “acoger, formar e integrar lingüísticamente” a su plantilla, un proceso que, en última instancia, repercute positivamente en el clima laboral y la productividad. Desde Foment del Treball, el presidente del Consejo Territorial de la Pime, Pep Garcia, ha ido más allá del argumento económico inmediato para reivindicar el papel de las empresas en proyectos colectivos que favorecen el bien común y el hecho nacional. Desde la vertiente sindical, el apoyo ha sido igualmente rotundo.
La vicesecretaria general de UGT, Cati Llibre, ha ligado explícitamente Vincles con la mejora de los derechos laborales y sociales, entendiendo que la capacidad de comunicarse y comprenderse en la lengua frecuente del territorio es un factor esencial de dignidad y equidad en el trabajo. Por su parte, Toni Mora, responsable en el ámbito lingüístico de la comisión ejecutiva de CC. OO., ha dejado claro que la promoción del uso social del catalán no es ni una opción voluntarista ni una cuestión accesoria, sino un imperativo para la cohesión social y para la plena participación de todas las personas trabajadoras en la vida colectiva. Esta acción en el Vallès Occidental representa, por tanto, mucho más que un curso de lengua. Es la materialización de una voluntad compartida por parte de agentes clave de la sociedad catalana de enterrar viejas y estériles dicotomías entre economía y cultura, entre reivindicación laboral y reivindicación nacional. Se trata de inscribir el derecho a la lengua en el corazón mismo del funcionamiento cotidiano de la sociedad, convirtiendo el espacio de trabajo, tradicionalmente menos atendido en estos aspectos, en un nuevo territorio de conexión y de oportunidad para la lengua catalana. El éxito de esta alianza transversal podría marcar un antes y un después en las políticas de acogida lingüística y abrir un camino reproducible en el resto del territorio.
