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El psiquiatra, escritor y activista social Jordi Vila-Abadal i Vilaplana ha muerto este martes a los 100 años. Nacido en Barcelona el 8 de abril de 1926, había sido monje de Montserrat y de Sant Miquel de Cuixà y desarrolló una extensa trayectoria vinculada a la atención de las drogodependencias, la cultura y el movimiento cívico catalanista. Según ha comunicado la familia, no se realizará ningún acto público de despedida, ya que Vila-Abadal había decidido donar su cuerpo a la ciencia.

Entre 1964 y 1968 fue monje de Montserrat y también pasó por Sant Miquel de Cuixà, en la Catalunya del Nord. Posteriormente, abandonó la vida religiosa y se secularizó. En una entrevista publicada dos años atrás en la revista Foc Nou, explicaba que había tomado aquella decisión "porque la Iglesia es irreformable".

Su carrera profesional estuvo especialmente marcada por el tratamiento y el acompañamiento de personas con drogodependencias. En 1979 fundó un centro pionero dedicado a las toxicomanías no alcohólicas y, posteriormente, impulsó la asociación Acollida i Acció Terapèutica (ATT). Vila-Abadal concebía las adicciones desde una perspectiva que iba más allá del tratamiento médico y las relacionaba también con las condiciones sociales. En la entrevista con la periodista Teresa Carreras explicaba su manera de abordar este trabajo: "Hice un trabajo de comprensión, empatía y de ayudarles a encontrar puntos de referencia que les animaran a querer vivir sin necesidad de drogarse."

También vinculaba una parte de las drogodependencias a las desigualdades y a la exclusión social. "Aprendí que el modelo neoliberal de la sociedad actual margina a muchas personas que, para soportar su triste situación, recurren equivocadamente al uso de drogas. Ahora me reafirmo en la idea de que una sociedad neocapitalista siempre marginará a personas que, para salir de su situación, acudirán a falsos remedios", afirmaba.

Una larga trayectoria cívica

Paralelamente a su actividad profesional, Vila-Abadal mantuvo una estrecha vinculación con diversas entidades cívicas y culturales. Entre 1998 y 1999 presidió el CIEMEN, el Centre Internacional Escarré per a les Minories Ètniques i Nacionals. En el año 2000 impulsó la Xarxa d’Entitats Cíviques i Culturals dels Països Catalans y, en 2006, fue cofundador y presidente de la Plataforma pel Dret de Decidir (PDD), entidad vinculada a las movilizaciones soberanistas de los años previos al procés independentista.

También era socio de honor de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana y mantuvo una intensa actividad como autor y ensayista. Entre sus libros dedicados a la juventud y las adicciones destacan Per què es droguen els joves?, publicado en 1988, y La joventut, entre l’encant i el desencant, de 1993. También escribió la trilogía formada por Cartes al cel (2004), Noves cartes al cel (2006) y Cartes que no lliguen (2009). En 2022, cuando tenía 96 años, todavía publicó De l’ésser humà i la natura. Reflexions d’un agnòstic, una obra centrada en sus reflexiones sobre la condición humana, la naturaleza y la sociedad.