Catalunya vive una crisis ferroviaria sin precedentes desde el fatal accidente de un tren de Rodalies en Gelida. El siniestro puso en evidencia el deficiente estado de la red de Rodalies y Regionales, lastrada por una falta de inversiones endémica. El servicio, un mes después del accidente, no se ha normalizado: hay líneas que funcionan a medio gas con incidencias diarias, con menos trenes de lo que era habitual, retrasos sistemáticos y muchos tramos que se deben hacer en autobús. Renfe está prestando el 80% de la oferta ferroviaria habitual y el número de pasajeros ha caído, según la operadora, un 25%. Los usuarios de Rodalies y Regionales, ante esta situación, han optado por pasarse, si pueden, al autobús, el metro o el vehículo privado. El tráfico en la primera corona metropolitana ha incrementado un 5% desde el accidente de Gelida, el Metro registró 700.000 validaciones más la semana posterior y, junto con el TRAM y FGC, registran incrementos interanuales de pasajeros fuera de lo normal.
El siniestro en Gelida, donde murió un maquinista en prácticas, obligó a interrumpir la circulación y afectó a miles de usuarios. El servicio ferroviario se interrumpió completamente dos días, un hecho sin precedentes, y hubo que revisar toda la línea. Como resultado del análisis del estado de la red, se detectaron hasta 91 puntos críticos de los cuales, oficialmente, se han reparado una veintena. Así, la red presenta cerca de 200 puntos donde se circula con limitaciones de velocidad. Esta situación ha provocado una caída de los usuarios de Rodalies y Regionales, que Renfe cifra en un 25% de los 400.000 usuarios diarios de este servicio, es decir, unas 100.000 personas. El aumento del tráfico en las carreteras de acceso a Barcelona, de los usuarios de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), del TRAM y del Metro, son la otra cara de la crisis ferroviaria, tal como muestran todos los datos recogidos por ACN.
Un 5% más de tráfico en los accesos a Barcelona
En cuanto al tráfico rodado, el deficiente estado de la red ferroviaria ha supuesto el aumento de la intensidad diaria de vehículos en las vías de entrada y salida de Barcelona, cercano a un 5%. A este porcentaje han contribuido los diferentes planes alternativos por carretera diseñados por Renfe, que han llegado a poner hasta 230 autobuses en circulación para suplir los diferentes servicios ferroviarios alterados o interrumpidos. En un primer momento, se reforzó un 175% la oferta habitual de autobuses interurbanos que conectan Barcelona con el Maresme y el Vallès Occidental. También se dobló el que une con el Garraf y se triplicó la conexión con Tarragona. En las líneas con más demanda hubo incrementos de consideración que en muchos casos se mantienen. Como ejemplos, en el corredor Mollet – La Llagosta – Barcelona se subió un 150% la oferta y la línea que conecta Granollers con Barcelona se duplicó.
El porcentaje de incremento de tráfico rodado se ha mantenido cerca de este valor del 5% inicial cada semana después del accidente, pero la que registra el mayor aumento es la primera semana inmediatamente posterior al accidente, del 26 de enero al 1 de febrero. Aquellos días, la intensidad media de vehículos fue un 5,9% superior a la última semana entera antes del siniestro. En cifras absolutas, si la media diaria de vehículos antes del accidente era de 608.440, el número se incrementó en cerca de 36.000 vehículos diarios (hasta 644.176) a raíz de la crisis abierta en Rodalies.
Los incrementos del tráfico no han sido uniformes. En la B-23 (que conecta Barcelona con la AP7 al sur de la ciudad), se produjo una bajada del tráfico (en torno a un 7,5%), probablemente relacionada con el corte parcial y total de la AP7 en sentido sur a la altura del accidente de Gelida. Derivado también de esta afectación, el tramo sur de la C31 incrementó como ninguna otra la intensidad diaria de vehículos, con hasta un 27% semanal más. En cuanto al resto, destaca el incremento de un 12,7% de los vehículos en la C-32, en el Baix Penedès, el Garraf, el Baix Llobregat, el Barcelonès y el Maresme.
Más metro, FGC y TRAM
La red de Metro de Barcelona también ha acusado la crisis ferroviaria con un aumento de los usuarios. De acuerdo con los datos facilitados por TMB, si se compara el número de validaciones de la última semana antes del accidente con la primera posterior, hubo 700.000 más, pasando de 13,7 millones a 14,4 millones (un 5,1% más). En cuanto al TRAM, el operador también ha notado la “subida” de los usuarios. El Trambaix, entre el 20 de enero y el 14 de febrero de este año, ha contabilizado unas 100.000 validaciones más (de 1,8 a 1,9 millones) que el año pasado, cerca de un 7% de incremento. En el Trambesòs el aumento todavía es más significativo (un 7,9%), también con 100.000 usuarios más (de 1 millón a 1,1 millones) en esta línea.
Las líneas metropolitanas de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) también registran un incremento de usuarios. Al día siguiente del accidente y hasta el domingo siguiente, las validaciones crecieron un 4,2% respecto a los mismos días de la semana previa. Las 58.000 validaciones más de lo habitual se registraron sobre todo en la línea que une la capital catalana con el Vallès, que es la que más ha notado el impacto de la crisis con un 5% más de viajeros en este período (48.000 validaciones más). Por el contrario, los pasajeros de la línea Baix Llobregat-Anoia han crecido más moderadamente, de un 2,5% (10.000 validaciones más). Según FGC, es en fin de semana cuando se ha notado más el aumento de usuarios, mientras que los días laborables la afectación fue poca.
