El rey emérito español, Juan Carlos I, ha hecho una breve visita a Barcelona para acompañar a la familia de su íntimo amigo, Josep Cusí, durante el despido privado que se ha celebrado este jueves en la capital catalana. Como ha avanzado Telemadrid, el rey emérito ha viajado a Barcelona para participar en el funeral de su amigo, que fue compañero de regatas del rey y una de sus amistades más cercanas durante años. Hacía más de diez años que Juan Carlos no pisaba la capital catalana, donde durante años compartió espacios y momentos con Cusí y su familia en el curso de sus visitas a la ciudad, ya fueran por razones médicas, personales o profesionales. Ahora, después de enterarse de la muerte de su amigo, el rey emérito ha hecho el viaje desde Ginebra para pasar unas horas acompañando a la familia de Cusí en estos momentos.
Juan Carlos ha decidido acercarse a la capital catalana en un entorno de estricta intimidad para acompañar a la familia de Cusí en su despedida y dar su pésame por la pérdida. Josep Cusí ha sido despedido en la más estricta intimidad, tal como era el deseo de su viuda y sus hijos y nietos, según informa La Vanguardia sobre el despido. El empresario y navegante barcelonés, conocido por ser el armador de los barcos Bribón que patroneaba el rey español, murió este miércoles en Barcelona a los 92 años, cinco años después de sufrir un ictus que lo dejó muy debilitado.
Desde su autoexilio en Abu Dabi, el rey emérito había mostrado la voluntad de visitar a su amigo, pero no lo hizo nunca, aunque sí que mantuvieron el contacto mediante videollamadas y otros medios. Finalmente, Juan Carlos ha hecho el viaje a la capital catalana para despedirse, en la más absoluta intimidad, de su amigo.
Más de 50 años de amistad
Cusí y Juan Carlos se conocieron durante los años setenta en algunas de las cacerías organizadas por el dictador Francisco Franco, ya que Cusí fue instructor de tiro. Su amistad, sin embargo, nace en el año 1972 en el Real Club Náutico de Barcelona, mientras ambos se preparaban para competir en los Juegos Olímpicos de Múnich de aquel año. Su pasión compartida por la vela dio paso a una profunda amistad y una alianza histórica. Mientras Cusí armaba todos los barcos de la saga Bribón, el rey emérito ejercía como patrón de la embarcación en las diversas competiciones en las que participó a lo largo de los años.
Desde entonces, ambos fueron siempre muy cercanos. A lo largo de los años, sobre todo durante las últimas épocas, Cusí fue un defensor público de la figura de su amigo, a pesar de los escándalos que fueron surgiendo. La proximidad de la relación entre ambos la demuestra el hecho de que Juan Carlos I fue padrino de bodas de Cusí con su viuda, Inés Muiños, y también padrino de una de sus hijas.
