El Govern recoge cable y prepara algunos "retoques" en el impuesto catalán a las emisiones de los grandes barcos para "adaptarlo mejor a la realidad del sector portuario" después del diálogo mantenido los últimos meses con el sector y con el Port de Barcelona, que avala estos cambios. Así lo ha explicado a EFE el presidente del Port de Barcelona, Lluís Salvadó, que considera "se ha caminado mucho" para "mejorar" este nuevo impuesto catalán, mientras fuentes del Departamento de Economía de la Generalitat no han detallado qué cambios se han introducido, pero han asegurado que el impuesto ha generado muchas sugerencias que lo han acabado mejorando y adecuando a la realidad portuaria". El nuevo impuesto a las emisiones portuarias de grandes barcos, pactado entre el Govern y En Comú Podem para avanzar en la descarbonización contra la crisis climática, inicialmente se presentó como anteproyecto de ley y se prevé que se apruebe finalmente después del verano con estos "retoques".
El Ejecutivo de Aragonès está "acabando de cerrar" en el departamento de Acció Climàtica los aspectos técnicos del impuesto para aprobarlo. Salvadó tampoco ha revelado las modificaciones que se están introduciendo, pero ha apuntado que este impuesto ha pasado de tener un enfoque inicial de tipo "fiscal" a uno "extrafiscal", en el sentido que el impuesto sirva como "herramienta de acompañamiento en el sector" para ayudarlo en la reducción de sus emisiones contaminantes y para anticiparse en este proceso de descarbonización.
El Port aprecia el acercamiento del Govern
Salvadó, que en febrero afirmó que este impuesto podía provocar la deslocalización de cruceros, portacontenedores u otros grandes barcos para ir a otros puertos donde no tuvieran que pagar, considera ahora, después de las últimas versiones de esta nueva normativa, que el Govern ha "mejorado" su propuesta. "Ante aquella amenaza de que alertábamos al principio de año, en estos momentos estamos en otro escenario", ha asegurado el presidente del Puerto, que ha reconocido el trabajo de la secretaría de Hacienda de la Generalitat. Según su opinión, esta secretaría "ha aprovechado el periodo de exposición pública para transformar la propuesta inicial" en otra que incorpora tanto la visión de negocio del Puerto como su compromiso medioambiental. "Se ha avanzado y se ha caminado mucho y estamos en un escenario muy diferente", ha comentado Salvadó, que ha dicho que todavía no dispone de la última versión del impuesto en que trabaja el Gobierno.
Balance entre economía y clima
En la versión conocida hasta ahora, el anteproyecto de ley consideraba gran barco aquella embarcación con una capacidad superior a 5.000 toneladas y establecía un gravamen de 1 euro/Kg/NOx/PM, es decir, de 1.000 euros por tonelada de emisión, que se incrementaría año tras año hasta llegar a los 3,5 euros en el 2026, el cuarto año de aplicación. En una comparecencia ante el Parlamento catalán, Salvadó avisó de que este gravamen podía romper el equilibrio del mercado" en caso de que se incrementara hasta 3,5 euros por kilogramo, y defendió un impuesto más "razonable".
"A ninguna actividad económica le gusta que le pongan un impuesto, (...) pero con el trabajo hecho durante este medio año se está transformando en una herramienta que nos puede ayudar", ha dicho ahora Salvadó. Ha resaltado el compromiso del Puerto con el medio ambiente, demostrado con inversiones como el plan de electrificación del puerto, y con apuestas como dar servicio a barcos que funcionan con gas natural licuado, que generan un 80% menos emisiones de NOx, o con decisiones como trasladar el flujo de cruceristas desde las terminales más próximas a la ciudad hasta 3 kilómetros más adentro, al Muelle Adosado. Sin embargo, Salvadó ha asegurado que el puerto es responsable del 6,7% de las emisiones de este tipo (de óxidos de nitrógeno) en Barcelona, por lo cual al tener cerca una población de 3,3 millones de habitantes tiene que asumir un compromiso medioambiental con la ciudadanía del entorno".
Impuesto en los barcos, descarbonización
El nuevo impuesto a las emisiones portuarias de grandes barcos es un compromiso del Govern, que pactó este tributo con En Comú a mediados de diciembre, en el marco del acuerdo para sacar adelante los presupuestos del 2023. Aunque el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, anunció el 28 de junio pasado que el impuesto se aprobaría en julio, finalmente el Govern no ha llegado a tiempo y fuentes del departamento de Economía de la Generalitat han precisado que está previsto que el Govern lo apruebe después de las vacaciones de verano.
Estas fuentes han recordado que el objetivo del impuesto —que al principio preveía recaudar entre 9,7 millones, el primer año de puesta en marcha, y 34 millones de euros, el cuarto año en vigor— es gravar emisiones, pero que no ha tenido nunca una finalidad recaudatoria, sino de ayudar a modificar comportamientos contaminantes. La ley catalana de cambio climático aprobada en el 2017 preveía que el impuesto entrara en vigor en el 2019, y por eso está pendiente desde entonces.
Formó parte del acuerdo presupuestario del 2022, que se incumplió en este punto, y también del acuerdo de presupuestos del 2023, pero también se incumplió el plazo pactado, ya que tendría que haber iniciado su camino parlamentario entre en enero y en febrero de este 2023. Una vez se tramite, el gobierno catalán tendrá que conseguir en el Parlament el consenso suficiente por parte de los grupos para que salga adelante, ya que ERC gobierna en minoría parlamentaria y una eventual suma con los comunes tampoco resultaría en una mayoría.
Barcelona, el puerto más contaminado por los cruceros
El debate en torno a los grandes barcos en el puerto de Barcelona remite a las constantes reivindicaciones de entidades ecologistas y asociaciones que denuncian los efectos contaminantes que estos generan. De hecho, Barcelona es el puerto europeo más contaminado por los cruceros, según un estudio de la federación internacional de entidades ecologistas Transporte & Environment, hecho con datos recogidos en el 2022. Según la investigación, los 106 cruceros que pasaron por la ciudad durante el año pasado emitieron 18,27 toneladas de óxidos de azufre (SOx), casi tres veces más que todos los coches de la ciudad. El portavoz del grupo ecologista, Carlos Bravo, denuncia que "los niveles de azufre que emite actualmente el transporte marítimo son responsables de más de 6.000 muertes prematuras en la zona del Mediterráneo". Por su parte, el presidente del Port de Barcelona, Lluís Salvadó, asegura que el informe es "falso" y está "tergiversado".
Barcelona es el puerto europeo más contaminado por los cruceros, según un estudio de la federación internacional de entidades ecologistas Transporte & Environment, hecho con datos recogidos en el 2022. Según la investigación, los 106 cruceros que pasaron por la ciudad durante el año pasado emitieron 18,27 toneladas de óxidos de azufre (SOx), casi tres veces más que todos los coches de la ciudad. El portavoz del grupo ecologista, Carlos Bravo, denuncia que "los niveles de azufre que emite actualmente el transporte marítimo son responsables de más de 6.000 muertos|muertes prematuras en la zona del Mediterráneo". Por su parte, el presidente del Port de Barcelona, Lluís Salvadó, asegura que el informe es "falso" y está "tergiversado".
