La manifestación de la Diada, organizada por la ANC, ha superado todas las expectativas que se habían apuntado en las últimas semanas. La concentración de 400.000 personas el 11 de Setembre nadie se la habría imaginado a finales del mes de agosto.
La manifestación ha sido rupturista, con numerosos signos en este sentido, empezando por el lema de la concentración "Lluitem i guanyem la independencia", y supone un cambio de ritmo político, tal como se han dado cuenta de ello inmediatamente destacados medios internacionales. Las posiciones de Catalunya y el Estado están hoy más alejadas que anteayer, y la negociación con la actual correlación de fuerzas tiene prácticamente nulas posibilidades de éxito.
La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ha soltado otra frase histórica del procés independentista, con el "president, haga la independencia" dirigido a Pere Aragonès, que parafrasea el "president, ponga las urnas" que pronunció Carme Forcadell en el 2014 dirigido a Artur Mas. Paluzie y su apuesta unilateral han salido reforzadas de la marcha de ayer.
De forma significativa, en el mismo acto, el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, ha endurecido su discurso contra el presidente español, Pedro Sánchez, y lo ha acusado de incumplidor. Ha advertido que el Gobierno español no tiene "ningún proyecto para Catalunya" y le ha reprochado el incumplimiento de sus promesas como la derogación de la ley mordaza, o la apelación a los problemas reales frente a la reivindicación independentista, cuando son "incapaces de defender los derechos de los más desfavorecidos". "¿Los que pretenden que renunciemos a luchar por la autodeterminación de qué promesas nos hablan?", se ha preguntado. Cuixart ha podido asistir a la Diada por primera vez desde septiembre del 2017, cuando fue detenido.
La manifestación de este 11-S ha sido también la mayor movilización en Europa de la era post-Covid, y cuando los parámetros en este sentido se han reducido porque hay gente que teme a la pandemia. El independentismo se sometía hoy a una fuerte prueba de estrés, y con la presión desde muchos frentes para que la gente se quedara en casa, pero ha conseguido llenar las calles del centro de Barcelona a pesar de la impresión de una cierta desconexión entre sus bases y la política.
Imagen principal, manifestación en Via Laietana encabezada por Elisenda Paluzié y Jordi Cuixart. / Foto: Sergi Alcàzar
