La Junta de Extremadura ha abierto el proceso para proteger como bien de interés cultural la Cruz de los Caídos de Cáceres, un monumento construido durante la Guerra Civil española por órdenes del gobierno franquista de la localidad. El Diario Oficial de Extremadura ha publicado este martes la resolución proveniente de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes del pasado 12 de agosto. Ahora queda abierto durante un mes un periodo de alegaciones contra la decisión que llega después de que el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática del Gobierno de España pidiera oficialmente la retirada de la cruz del espacio público al considerarlo un símbolo de enaltecimiento de la dictadura franquista. El Ayuntamiento de la localidad, sin embargo, gobernado por el PP, recurrió contra la decisión del Gobierno de España, y la Junta de Extremadura da ahora un paso más en la protección de este monumento, alegando que las intervenciones posteriores lo "dotaron de un nuevo significado de acuerdo con los valores constitucionales".
El expediente publicado este martes traslada a la vía administrativa una de las peticiones que hacía Vox para pactar con el PP la formación y la investidura del nuevo gobierno de la popular María Guardiola después de las elecciones regionales de diciembre del año pasado. El acuerdo programático al que llegaron ambas formaciones contemplaba la "tramitación para la declaración como bien de interés cultural de la Cruz de los Caídos de Cáceres". Ahora, la Junta busca garantizar la protección de este elemento urbano, que se anunció en el año 1937 e inauguró en 1938, en plena guerra civil, en recuerdo de los "hijos de esta ciudad que dieron su vida por España una, grande y libre".
De hecho, esta cruz, situada en la plaza de América de la capital provincial, es una de las primeras, si no la primera de este tipo que se erigió en todo el Estado español para recordar y ensalzar la insurrección militar de 1936 y la posterior victoria de las tropas franquistas. El Ayuntamiento de la ciudad aprobó su construcción el 9 de septiembre de 1937, solo un año después del golpe de Estado fascista, y se inauguró el 10 de mayo de 1938 en una ceremonia en la que participó Pilar Primo de Rivera, jefa de la Sección Femenina de la Falange, y que fue uno de los principales actos de propaganda franquista durante la guerra en la ciudad de Cáceres. El monumento se construyó donde antes había habido una fuente, construida por las autoridades republicanas de la ciudad, en uno de los límites de la ciudad. El paisaje urbano se transformó entonces para dejar constancia del cambio en el poder y también borrar el recuerdo de la administración republicana.
Origen franquista, resignificación democrática
En este contexto, el aspecto que presentaba entonces la cruz no es como el actual, que fue modificado con una intervención en el año 1984, ya en democracia. En la cruz había águilas de San Juan, relieves del yugo y las flechas e inscripciones de exaltación del levantamiento militar y la dictadura. En un lado de la cruz se podía leer "18 de julio de 1936. ¡Arriba España! Saludos a Franco", mientras que en el otro había el mensaje en recuerdo de los "hijos de esta ciudad que dieron su vida por España una, grande y libre".
Formalmente, la cruz de Cáceres se tomó como ejemplo por parte de la Comisión de Estilo en las Conmemoraciones de la Patria, el organismo franquista creado para unificar la estética de los monumentos en honor a la nueva patria fascista. Con la llegada de la democracia, sin embargo, se toma la decisión de actuar sobre el monolito de piedra para retirar la simbología más claramente franquista. Se eliminan las referencias a Franco, los símbolos de la Falange y se sustituye la inscripción original por un más neutro "La ciudad de Cáceres, en memoria de sus hijos muertos por la patria", acompañado del escudo constitucional de España.
Es a partir de este momento cuando la Junta de Extremadura construye buena parte de su argumentación para proteger la cruz, a pesar de que reconoce su origen franquista. Aclaran, sin embargo, que "la intervención municipal realizada en 1984 modificó sustancialmente su lectura pública, al eliminar las inscripciones y referencias explícitas de exaltación del régimen franquista y dotarlo de un nuevo significado de acuerdo con los valores constitucionales". La resolución asegura que aquella intervención permitió "desvincular su lectura pública de los elementos explícitos de exaltación franquista y favorecer su permanencia en el espacio urbano hasta la actualidad".
Conflicto entre el Gobierno de España y la Junta
A pesar de las modificaciones, las águilas talladas en la piedra se mantuvieron y los informes de Memoria Democrática del Gobierno de España consideran este hecho como suficiente para mantener la consideración de la cruz como un símbolo franquista que debe ser retirado de la vía pública. Ante esta interpretación, el Ayuntamiento de la ciudad y Vox presentaron un recurso contencioso administrativo contra la resolución, ya que aseguran que la mayoría de los habitantes no la identifican como un símbolo franquista, sino como un elemento patrimonial, religioso o simplemente como un punto de referencia dentro de la trama urbana de la ciudad.
La resolución de la Junta recoge el argumento e indica que, con el tiempo, el significado público del monumento ha pasado de ser la exaltación del régimen a un elemento patrimonial dentro de la ciudad que sirve como punto de referencia para sus ciudadanos y que ha quedado incorporado al paisaje local. Sin embargo, el documento del gobierno extremeño reconoce el origen franquista de la cruz y de su emplazamiento en un lugar donde el entorno respondía a "un plan arquitectónico y urbanístico preconcebido para alabar al régimen". Durante el próximo mes estará abierto el procedimiento de información pública, durante el cual se podrán presentar alegaciones contra la decisión y, pasado el cual, deberán continuar los trámites previstos en la ley. El expediente se ha comunicado al Ayuntamiento de Cáceres y al Ministerio de Cultura con el fin de incluir la cruz en el Registro General de Bienes de Interés Cultural.
