El motociclismo es uno de los deportes que más sufrimiento generan. Principalmente, a los pilotos, que se juegan la vida cada vez que saltan a la pista para ofrecer el mayor espectáculo posible. Es habitual ver caídas que dejan los pelos de punta en cada carrera, y en muchas ocasiones, esto se traduce en lesiones muy graves. Pero las madres son las que peor lo pasan, como asegura Marc Márquez, quien explicó que la suya todavía lo pasa tan mal como el primer día.
Y, en el caso de la madre del ‘93’, Roser, lo ha tenido que pasar peor que ninguna. Porque su hijo, a pesar de los títulos conquistados y de las carreras que ha ganado, también tiene un historial médico preocupante. Numerosas roturas en casi todos los huesos, episodios de diplopía, malas decisiones, regresos arriesgados… una serie de episodios que han provocado que, a sus 33 años, el cuerpo del piloto del Ducati Lenovo Team parezca el de un robot. Hay placas y tornillos por todas partes, en especial, en su hombro derecho.

El siete veces campeón de MotoGP explicó en su momento a ‘La Vanguardia’ que su madre le pidió que se retirara en numerosas ocasiones. En una de ellas, fue a través de un mensaje, donde se leía “me tenéis acojonada. Un día llegaréis a casa y me encontraréis tiesa en el sofá”, incluyendo también a Àlex Márquez en la ecuación, quien por suerte no ha tenido tantos problemas físicos a lo largo de su carrera como su hermano mayor. Aunque el último de ellos, en el Gran Premio de Montmeló, estuvo cerca de costarle la vida, y dejó sin respiración a todos los espectadores.
“Mi padre está en el box y lo veo sufriendo, pero mi madre es como yo, lo lleva todo por dentro. Le digo que venga a alguna carrera, pero prefiere quedarse en casa, en el sofá, viéndolo por la tele. Lo sufre”, explicaba Marc. Y los motivos de Roser son más que comprensibles, viendo que su hijo es uno de los pilotos con más caídas en una temporada, aunque por suerte, en la actual y en la anterior, esta cifra se ha reducido drásticamente.
Márquez sigue haciendo sufrir a su madre, aunque su retirada está cada vez más cerca, viendo su edad. Un alivio para Roser, aunque el abuelo de Marc falleció antes de poder vivir con esa tranquilidad, a pesar de siempre recomendó a su nieto dejar de jugarse la vida, y comenzar a disfrutarla de otra manera.