El caso del estafador del amor ha tomado un giro inesperado. Delante de la titular del juzgado de lo penal número 1 de Barcelona, Albert Cavallé ha asegurado este jueves que no reconoce a la mujer que lo ha denunciado por estafa y apropiación indebida. "Puede ser que no me acuerde de un affair nocturno, pero de una chica con la que supuestamente he quedado siete veces sí que me acordaría", ha explicado el acusado, ante la incredulidad de la denunciante, que también estaba presente en la sala.

Cavallé ha reconocido la autenticidad de las conversaciones de Whatsapp presentadas por la acusación, pero ha asegurado que no corresponden a la mujer que lo ha llevado ante el juez este jueves, sino a otra afectada. Esta es la primera vez que el joven reconoce indirectamente en un tribunal que se hizo pasar por broker para apropiarse de 1.000 euros.

Hasta ahora, todas las declaraciones del acusado apuntaban a que el dinero que había presuntamente estafado a las denunciantes había sido entregado en calidad de donaciones o préstamos debido a unos posibles problemas económicos puntuales del joven.

La estrategia del polémico abogado de Cavallé, David Peña, se ha reafirmado en este cuarto juicio al que se enfrenta el estafador del amor. La tesis que mantiene la defensa sostiene que la avalancha de denuncias ―superan la veintena― y las posibles manipulaciones de la documentación formarían parte de un entramado urdido por su expareja, que estaría actuando por despecho.

De esta manera, la denunciante sólo se habría embarcado en un procedimiento judicial convencida por la expareja del joven con el fin de escarmentarlo y sacarle dinero. Además, según la defensa, la chica estaría suplantando la identidad de otra afectada que sí que reconoce el acusado pero que no ha interpuesto una denuncia contra él. "Ella no es Laia, es otra persona", ha explicado Cavallé, que no podía disimular la sonrisa que se le dibujaba en la cara.

Dos versiones

La versión de la chica no tiene nada que ver. Los dos se habrían conocido a través de una web de citas en febrero del 2016 y habrían quedado cerca de una decena de veces por Barcelona y el Maresme. Los encuentros eran estrictamente sexuales. Según la denunciante, el mismo Cavallé fue quien propuso llamarla Laia en vez de Lamia. "Me decía que mi nombre era feo y que el otro era más bonito", asegura la mujer.

Los encuentros eran siempre por la mañana o la tarde y no por la noche porque Lamia es madre de un menor. "La primera vez me llevó a un hotel increíble. Por como vestía y la forma tan convincente de hablar parecía que estaba en el mundo de la bolsa", explica.

El joven la habría engañado haciéndose pasar por un inversor bursátil que trabajaba en la empresa familiar y le habría propuesto en una de las quedadas invertir 1.000 euros que se triplicarían en un plazo de dos o tres días. La mujer confió y le entregó el dinero en efectivo.

En el momento que la Lamia quiso retirar el dinero ―que presuntamente había aumentado a 4.000 euros― Cavallé le pidió 900 euros más para desbloquear la cuenta bancaria. Ella se negó y al reclamarle la inversión inicial, el joven habría cortado completamente la comunicación con la denunciante.