En apenas dos décadas, la salud global podría cambiar radicalmente. Así lo anticipó un estudio publicado por la revista The Lancet, que analiza cómo factores como la alimentación, el tabaco o la contaminación influirán en los años que viviremos. El informe proyecta distintos escenarios y lanza un mensaje claro: los países que sepan gestionar sus riesgos sanitarios tendrán ciudadanos que vivirán más tiempo.
En este futuro, España se perfila como uno de los grandes ganadores. En 2016 ya destacaba con 82,9 años de media, una cifra que le situaba en el cuarto puesto mundial. Pero para 2040 podría liderar el ranking con una esperanza de vida de 85,8 años, superando a Japón, que pasaría a la segunda posición.

España es uno de los países en los que la esperanza de vida es más alto
El contraste con otras naciones es notable. Estados Unidos, por ejemplo, apenas sumaría un año más, situándose en 79,8 años de media y cayendo más de veinte puestos en la clasificación internacional. Mientras tanto, países como China, Siria o Nigeria mejorarían significativamente su posición.
Las razones de estas diferencias están claras. Los expertos señalan como principales enemigos de la longevidad la hipertensión, la obesidad, el azúcar en sangre elevado, el consumo de tabaco y alcohol y la contaminación atmosférica. Todos ellos contribuyen al aumento de enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer de pulmón o la EPOC.

El alzhéimer será la mayor causa de muerte en 2040
En el caso español, las causas de muerte también evolucionarán. Hoy predominan la cardiopatía isquémica, el alzhéimer y el cáncer de pulmón. Pero en 2040 el alzhéimer encabezará la lista, seguido por patologías cardiovasculares, pulmonares y renales.
El estudio recuerda que no todo está escrito. “El progreso o el estancamiento dependerá de cómo cada país enfrente sus factores de riesgo”, explica Kyle Foreman, autor principal de la investigación. Esto significa que el futuro de la longevidad no será solo cuestión de genética o suerte, sino de políticas de salud pública.
Para Christopher Murray, director del IHME, la clave estará en reducir desigualdades. “Demasiadas personas siguen teniendo poca educación, bajos ingresos y mueren antes de tiempo”, advierte. Sin embargo, asegura que con mejores hábitos y sistemas sanitarios sólidos, países como España tienen la oportunidad de marcar la pauta mundial.