Un equipo de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha elaborado una base de datos abierta de 124 dataciones de carbono 14 de 45 yacimientos estudiados en el Parc Nacional d'Aigüestortes i l'estany de Sant Maurici (PNAESM) con las que se ha podido corroborar la presencia humana continuada en puntos de alta montaña desde hace 10.000 años. El nuevo recurso, de acceso abierto, supone "la primera serie sistemática de dataciones absolutas publicada en abierto de un área de alta montaña del Pirineo", destaca el director del Grup d'Arqueologia de l'Alta Muntanya (GAAM), Ermengol Gassiot. Las diferentes dataciones permiten conocer la secuencia cronológica de ocupación humana en el Parque Nacional, un área de alta montaña donde la investigación arqueológica ha documentado 380 yacimientos.
Tres de los yacimientos excavados presentan dataciones continuadas de miles de años: el más antiguo, con una primera ocupación de hace 10.000 años, es el Abric de les Obagues de Ratera, a 2.320 metros; seguido de la Cova del Sard (1.780 m), con ocupaciones desde hace 7.500 años, y el Abric del Portarró (2.280 m), con ocupaciones desde hace 7.300 años. El estudio señala que el Abric de les Obagues de Ratera ha sido ocupado durante el Mesolítico, la transición del Mesolítico al Neolítico y todo el Neolítico, la Edad del Cobre, la Edad del Bronce Antigua y Media, los inicios de la Edad del Hierro, la Alta Edad Media (época visigótica) y los siglos XIX y XX.
Las excavaciones en este punto confirman que muy poco después del último periodo glacial, en un contexto de calentamiento climático progresivo y en el que todavía había pequeños glaciares de circo en la zona, pequeños grupos de cazadores-recolectores ya frecuentaban las áreas alpinas de la cordillera. Según Guillem Salvador, coautor de la investigación, publicada en ArcheoLogica Data, esta "es una secuencia temporal excepcional que muy pocos yacimientos de Catalunya tienen, no solo en la alta montaña".
Hace 5.000 años se incrementó la presencia de humanos en la montaña
Los datos del estudio en el que se han presentado y analizado las fechas obtenidas, junto con los informes de laboratorio, el detalle de las muestras y contexto sobre los yacimientos, "muestran un hecho relevante: que los yacimientos de zonas de alta montaña, que para nosotros se encuentran en lugares inaccesibles e inhóspitos, presentan muy a menudo secuencias de ocupación largas", según indica Gassiot. El artículo ayuda a precisar momentos con más y menos intensidad de actividad humana en estos lugares de alta montaña. "Por ejemplo, uno de estos periodos es la época de Ötzi, el hombre de los hielos del Tirol. En este sentido, los datos apuntan que en la época en que Ötzi cruzó el glacial de Tisenjoch —y lo asesinaron—, hace unos 5.300 años, otras zonas de alta montaña como el PNAESM experimentaron un marcado incremento en la presencia humana por encima de los 2.000 metros de altitud", detalla el investigador de la UAB.
El artículo recoge el trabajo durante 20 años en el PNAESM, y los 380 enclaves arqueológicos registrados comprenden muros; vallas de diferentes tamaños y funcionalidades; posibles estructuras de viviendas; abrigos que aprovechan acumulaciones de origen glacial de grandes bloques de roca, como muros para la distribución interior y para proteger la entrada, y un pequeño conjunto de círculos de piedras que podrían representar monumentos funerarios. La base de datos contribuye a modificar el paradigma de las áreas de alta montaña como espacios vírgenes y muestra que la presencia humana ha sido "continua y recurrente" a lo largo del Holoceno y en contextos de variabilidad climática.