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La Diada de 2026 deja una doble fotografía. Por un lado, decenas de miles de personas participaron sin incidentes en las manifestaciones independentistas en todo el país. Por otro, Barcelona vivió dos días de tensión en las calles, desde los enfrentamientos de la víspera en el Fossar de les Moreres hasta los disturbios del viernes por la noche entre grupos antifascistas y los Mossos d'Esquadra. Este 11 de septiembre fueron arrestadas 18 personas por desórdenes públicos, 10 de las cuales menores de edad, y nueve agentes de los Mossos resultaron heridos leves. A estos arrestos hay que añadir los tres detenidos el jueves en el Fossar de les Moreres, que posteriormente quedaron en libertad con cargos. El dato de los menores es probablemente uno de los más significativos del balance. De los 18 arrestados de este viernes, 17 —nueve menores y ocho adultos— fueron detenidos alrededor del Arc de Triomf. El otro arresto, también de un menor, se produjo en la plaza de Catalunya. La mayoría de los actos del 11 de septiembre transcurrieron sin incidentes. Pero el balance final deja un dato difícil de obviar: 21 detenidos en dos días, diez de ellos menores, nueve policías heridos y tres escenarios diferentes de confrontación en el centro de Barcelona. Una Diada en la que los extremos, a pesar de ser minoritarios en la calle, lograron ocupar buena parte de la fotografía final.

El resultado final, pues, es una Diada en la que los incidentes fueron minoritarios respecto al conjunto de movilizaciones, pero acabaron proyectando una imagen de polarización creciente. En menos de 30 horas, los Mossos tuvieron que interponerse tres veces entre grupos ideológicamente enfrentados: en el Fossar de les Moreres, el jueves, entre la izquierda independentista y Aliança Catalana; y este viernes, en Verdaguer, entre antifascistas y Núcleo Nacional; y en la plaza Catalunya ante los intentos de aproximarse a Sílvia Orriols.

De Verdaguer al Arc de Triomf

Es precisamente este clima el que había sobrevolado los discursos políticos con motivo de la Diada. El president Salvador Illa ya había situado la convivencia y el rechazo al odio en el centro de su mensaje institucional de la víspera, en una jornada marcada por el crecimiento de la extrema derecha y por la batalla sobre cómo debe responder el catalanismo.

La tensión, sin embargo, continuó este viernes por la tarde. Se concentró inicialmente en la plaza de Mossèn Jacint Verdaguer, donde la organización ultraespañolista Núcleo Nacional había convocado una concentración con el lema "Catalanidad es Hispanidad". Era la primera vez en muchos años que un grupo de estas características se manifestaba en Barcelona coincidiendo con la Diada. A escasos metros, una convocatoria antifascista impulsada por la Organización Juvenil Socialista (OJS) reunió a mucha más gente. La Guardia Urbana cifró en unas 1.500 personas la protesta antifascista, mientras que la concentración de Núcleo Nacional fue mucho más reducida. Los Mossos desplegaron un amplio dispositivo para impedir que los dos grupos entraran en contacto.

La barrera policial evitó el enfrentamiento directo, pero no los primeros incidentes. Según los Mossos, desde la concentración antifascista se produjeron lanzamientos de piedras, botellas, pirotecnia y pintura contra los efectivos desplegados. La policía asegura que hizo un "uso puntual de la defensa" para impedir que algunos manifestantes superaran el cordón. Cuando los miembros de Núcleo Nacional abandonaron la zona, la protesta antifascista bajó por el paseo de Sant Joan en dirección al Arc de Triomf, donde se celebraban los conciertos que cerraban la movilización de la izquierda independentista. Y es allí donde los incidentes subieron de tono. Manifestantes antifascistas quemaron contenedores, diverso material de mobiliario urbano y lanzaron objetos a los agentes. Por estos incidentes, según han informado los Mossos, se detuvo a diecisiete personas, de las cuales nueve son menores de edad.

Contenedores en llamas, sillas y objetos contra los Mossos

Alrededor de las ocho de la tarde empezaron a quemar los primeros contenedores entre el paseo de Sant Joan y la ronda de Sant Pere. Algunos manifestantes lanzaron objetos contra la línea policial y, más tarde, también sillas de terrazas, cristales y latas. Los Bombers de Barcelona tuvieron que intervenir para apagar las llamas mientras la Brigada Móvil de los Mossos efectuaba diversas maniobras de dispersión.

Los disturbios continuaron de manera intermitente durante más de una hora. Una parte de los manifestantes volvió a subir posteriormente en dirección a plaza Tetuan, con nuevos lanzamientos de objetos y más contenedores incendiados. Es en esta zona del Arc de Triomf donde se produjeron 17 de los 18 arrestos de la jornada. A las nueve de la noche todavía quedaban centenares de personas alrededor del paseo de Sant Joan. Poco después, los Mossos avanzaron acompañados de furgones policiales y el grupo se fue dispersando.

Plaza Catalunya, segundo foco de tensión

El otro arresto del viernes se produjo en la plaza de Catalunya, después de la manifestación principal convocada por las entidades independentistas. Un grupo de activistas antifascistas intentó aproximarse a la zona donde se encontraba Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana, que había participado en la movilización. Los Mossos formaron un cordón policial para evitar el enfrentamiento y detuvieron a un menor de edad. 

A pesar de los disturbios posteriores, la manifestación principal de la Diada había transcurrido de manera mayoritariamente pacífica. La Guardia Urbana calculó 45.000 participantes en Barcelona, mientras que las entidades organizadoras elevaron la cifra hasta los 130.000. 

La tensión ya había estallado en el Fossar

Pero los incidentes no empezaron el 11 de septiembre. La tensión se había hecho visible la tarde anterior en el Fossar de les Moreres, donde coincidieron el acto de Aliança Catalana y una protesta de la izquierda independentista convocada para rechazar su presencia. Un amplio cordón de los Mossos separó las dos concentraciones, pero algunos manifestantes intentaron superarlo para acceder al Fossar. Los antidisturbios cargaron en varias ocasiones y detuvieron a tres personas. También hubo lanzamientos de pintura contra simpatizantes de Aliança Catalana. Los tres arrestados quedaron posteriormente en libertad con cargos y continúan investigados por presuntos delitos de desórdenes públicos, atentado contra la autoridad y lesiones leves.