Los jóvenes toman las riendas de la manifestación de la Diada: "Antes, el independentismo era de abuelos"

El independentismo ha vuelto a pisar las calles de Barcelona este 11S con una mirada puesta en el futuro y con los jóvenes reclamando un protagonismo que durante los últimos años había parecido diluido. La manifestación convocada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha reunido a más de 100.000 personas según la entidad, mientras que la Guardia Urbana ha situado la cifra en 45.000 manifestantes. El año pasado, la policía municipal contabilizó 28.000 personas en Barcelona, mientras que la ANC cifró en 130.000 los asistentes a las movilizaciones celebradas en todo el país.

El ambiente ha sido festivo durante buena parte de la tarde, con familias, grupos de amigos y numerosos jóvenes avanzando por las calles de Barcelona con esteladas y camisetas de la ANC. La movilización se ha desarrollado sin incidencias destacables. En medio de la manifestación también ha habido una pequeña movilización de Aliança Catalana, que ha quedado integrada dentro del conjunto de la marcha y que no ha superado las 400 personas. La imagen más repetida durante la tarde ha sido la de las esteladas, las camisetas amarillas de la ANC y, sobre todo, grupos de jóvenes avanzando por las calles de Barcelona. Algunos explican que han detectado un resurgimiento del movimiento independentista después de años de desmovilización. "Hay un resurgimiento en el movimiento independentista. Sobre todo, por parte de la juventud. Ha habido como un salto generacional. Antes el independentista era muy, muy, de abuelos, pero ahora los jóvenes estamos volviendo a salir a las calles", explica una chica durante la manifestación.

Cambio generacional

El cambio generacional que describe esta manifestante aparece también en otras conversaciones a lo largo de la marcha, y más teniendo en cuenta que muchos jóvenes de la Diada no han vivido el procés. Un chico asegura que ha percibido "el resurgimiento del movimiento", pero alerta que este retorno no se produce con la misma intensidad en el ámbito lingüístico. "No de la lengua. El catalán se está perdiendo", lamenta. Otro joven vincula directamente la movilización con los episodios recientes de tensión alrededor del independentismo. "A raíz de lo que pasó en Elche nos hemos movilizado. Estuve el otro día en el Camp Nou y el independentismo está resurgiendo", explica, haciendo referencia a la requisa de esteladas del partido del Barça en la ciudad valenciana.

La represión sigue siendo uno de los argumentos que los manifestantes sitúan en el centro de sus reivindicaciones. Una joven defiende que "la represión siempre ha existido" y afirma que "España no es un Estado democrático". Recuerda el 1 de Octubre como "el caso más evidente" y señala que la violencia contra el independentismo no es únicamente física. Otro joven considera que "ha aumentado la represión y las ganas de reivindicarse", porque, dice, "no es normal que por llevar una estelada te agredan". "Tenemos que hacer frente para parar estas acciones", reivindica.

 

La sensación que expresan estos manifestantes es la de una generación que considera que ha recibido un legado político que todavía no se ha resuelto. "Nos hemos dado cuenta de que somos una nación que está muy desprotegida", resume otra chica. "¡Qué orgullosos estarían nuestros abuelos viendo tanta gente joven aquí!", ha remarcado el presidente de la Associació de Municipis per la Independència (AMI), Salvador Coll, durante la movilización. La frase resume una de las imágenes de la jornada: el movimiento independentista intenta proyectarse hacia una nueva generación después de unos años marcados por la represión, la frustración, las divisiones internas y la desmovilización.

Dos columnas para unir presente y futuro

La manifestación de Barcelona ha mantenido este año una escenografía diferente a la de las grandes movilizaciones del independentismo de los últimos años. La ANC ha planteado dos columnas, bautizadas como Presente y Futuro, que han salido de puntos opuestos de la ciudad y han acabado confluyendo en la plaza Catalunya. El diseño responde al lema de la Diada, "Estoy. Estamos. Independencia", y busca representar la continuidad entre la lucha actual y el país que el independentismo quiere construir.

La columna Presente ha salido a las 17:14 horas de la Gran Via, a la altura de la calle Casanova. Ha avanzado por la Gran Via y la ronda Universitat hasta llegar a la plaza Catalunya. Su simbolismo es el de la Catalunya que "hoy lucha": la sociedad que no se resigna, que protesta por los problemas de los servicios públicos, la vivienda, la lengua, la movilidad, el campesinado o las condiciones de vida y que mantiene viva la reivindicación independentista. Según el planteamiento de la ANC, es la Catalunya inconformista, la que considera que el presente no es solo decadencia sino también capacidad de lucha y movilización.

 

En el otro extremo se encontraba la columna Futuro, con salida desde la Via Laietana, a la altura de la plaza de la Catedral. El recorrido ha continuado por la Via Laietana y la ronda de Sant Pere hasta la plaza Catalunya. Esta columna representa el país que se quiere construir: "una Catalunya libre con más bienestar", servicios públicos dignos, una economía al servicio de las personas, una lengua viva y un territorio con plena capacidad de decisión. Y es, especialmente, la Catalunya de los jóvenes, que la ANC sitúa como los ciudadanos que deben poder vivir "con esperanza y oportunidades en su propio país".

El encuentro de las dos marchas en la plaza Catalunya es, por lo tanto, el símbolo central de la movilización. No se trata, según la ANC, de contraponer el presente con el futuro, sino de hacerlos caminar juntos: quienes hoy mantienen el país en movimiento con quienes mañana deberán vivir en una Catalunya libre. "De la lucha de hoy nace la libertad de mañana", resume el dossier de la entidad. La propia concepción de la movilización refuerza este mensaje generacional. El Presente representa la Catalunya que no acepta la decadencia y decide actuar; el Futuro, la Catalunya que aún debe construirse. La independencia es concebida como el puente entre ambas.

Vila anuncia una cumbre para preparar un nuevo embate

Una vez las dos columnas han convergido en la plaza Catalunya, el presidente de la ANC, Josep Vila, ha puesto el foco en lo que considera el inicio de un nuevo ciclo independentista. Vila ha anunciado que la entidad convocará "antes de un mes" una cumbre con las entidades civiles independentistas para empezar a articular un "compromiso de país" que permita preparar un nuevo embate por la independencia. El presidente de la ANC ha situado el otoño de 2027, coincidiendo con los diez años del 1 de Octubre, como el horizonte de una gran movilización. La propuesta, ha remarcado, no pretende preparar simplemente una manifestación, sino reconstruir y organizar la sociedad civil independentista durante el próximo año.

Vila ha reivindicado que Catalunya vive un momento de "malestar creciente" que afecta a cuestiones como las infraestructuras, Rodalies, la sanidad, la educación, la vivienda, el campesinado o la situación de la lengua. En este último ámbito, ha advertido de que "el catalán retrocede a marchas forzadas" y ha denunciado una situación de "decadencia lingüística y nacional". Para la ANC, este malestar tiene una causa estructural: la falta de plena soberanía. Vila ha denunciado lo que considera el "fracaso absoluto del marco autonómico hijo del régimen del 78" y ha defendido la independencia como "la única salida posible". Ante los manifestantes, ha resumido su diagnóstico con un lema contundente: "¡O independencia o decadencia!".

También el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha situado la represión y la amnistía en el centro de su discurso. "Esto no tiene vuelta atrás. El Estado español nos reprime y esto nos espolea", ha afirmado. Antich ha defendido que el independentismo está "más preparado que en 2017" y ha reclamado cerrar "la carpeta de la represión" después de casi diez años.

En este sentido, ha reclamado el regreso de los exiliados "con el president Puigdemont a la cabeza" y ha defendido que entonces será el momento de abordar de nuevo el conflicto político. "No hay normalidad", ha sentenciado, porque, según ha argumentado, Catalunya continúa regida por un Estatut que "no ha votado" y porque no habrá normalidad mientras no se reconozca "el derecho a la autodeterminación de Catalunya".