Cargando...

Quizás es cuestión de que se identifica con el color blanco, pero una de las frases que ya ha soltado el papa León XIV no gustará a la afición azulgrana. Se lo podía haber ahorrado, y optar por sacar balones fuera, como se hace en estos casos en los que uno prefiere no mojarse públicamente para no crear filias y fobias. Pero en un ejercicio de transparencia, el pontífice optó por una respuesta salomónica que no le salió demasiado diplomática cuando un periodista le ha preguntado si prefería al Barça o al Real Madrid, en un momento distendido mientras conversaba con los enviados especiales en el avión papal. "Esto es fácil. El Papa es de todos los equipos, Prevost es del Real Madrid". Cubo de agua fría para los culés. Está visto que el blanco es el color de moda estos días, porque muchos también se preguntaron cómo es que la reina Letizia iba vestida también de blanco, el color del papa, y si podía ser un error de protocolo, quizás porque es sabido que en las bodas, los invitados no pueden ir de blanco como las novias. Pero en el caso que nos ocupa, como explican en la cuenta de X de Universitarios Católicos, el color escogido por la reina no es un capricho, sino una potestad, la del Privilegio del Blanco, una tradición vaticana que permite a las reinas consortes de monarquías católicas vestir de blanco en audiencias con el Santo Padre. "Simboliza pureza, distinción y la estrecha relación histórica entre la Corona y el Vaticano", explican.

— TVMASPI (@sebas_maspons) June 6, 2026

"No lleva zapatos rojos"

Y del blanco pasamos al rojo, el de los zapatos que habitualmente llevan los pontífices, una tradición que impuso Benedicto XVI, pero que no va con León XIV. La vestimenta del papa también ha sido objeto de comentarios de los expertos en estos temas en la Cadena SER y que enseguida han advertido que "no lleva zapatos rojos". León prefiere un estilo más sobrio y sencillo, siguiendo el estilo que ya marcó Francisco, y ha preferido los zapatos de color negro, tal como hizo también cuando fue investido pontífice hace un año.

Los periodistas aseguran que durante los viajes es cuando mejor pueden conocer a un papa, especialmente durante esos saludos y conversaciones informales que se producen en los viajes de avión. Esta vez, León ha confesado otras cosas, aparte de que es del Real Madrid; también ha hablado de Bad Bunny, y de la posibilidad de que pueda tener un encuentro con el cantante puertorriqueño, aprovechando su coincidencia en Madrid. "Si preguntas a los jóvenes: ¿Queréis ver a Bad Bunny o al papa? Creo que muchos querrán ver a Bad Bunny. Pero también pienso que algunos vendrán a ver al papa. Y eso dice mucho", ha comentado. León XIV también ha explicado a los periodistas, que le han preguntado si en un futuro podría viajar a Normandía para hablar de paz, coincidiendo con el aniversario del desembarco de los aliados en las playas normandas durante la Segunda Guerra Mundial. El pontífice, respondiendo en francés, ha dicho: "Sí, mi padre estuvo allí..."

Más de 2.400 periodistas acreditados

La llegada y el recorrido del papa han sido observados por miles de ojos y fiscalizados por más de 2.400 periodistas acreditados para hacer la cobertura informativa de la visita, procedentes de 30 países, que desde primeras horas de esta mañana ya han ido ocupando el Centro Internacional de Prensa situado en la Real Casa de Correos de la madrileña Puerta del Sol. Con tantas televisiones y observadores, nada pasa desapercibido, y uno de los detalles más comentados también fue un pequeño error protocolario: la bandera del Vaticano, tanto en el avión papal como en la pista del aeropuerto estaba colocada al revés, un detalle que tampoco pasó desapercibido en las redes sociales.

En buena forma física

Su llegada también dejó una imagen muy comentada: León XIV bajó las escaleras del avión sin agarrarse al pasamanos, un gesto poco habitual en los últimos pontificados y que fue leído como una muestra de vitalidad y seguridad física. Una vez ha bajado las escaleras, allí le estaban esperando el rey Felipe y la reina Letizia, con los que ha hablado en un perfecto castellano, una lengua que domina de sus años apostólicos en Perú, y con los que ha recorrido la alfombra roja hasta la terminal, donde le estaban esperando las autoridades. En un momento del recorrido, el papa le ha explicado a la reina la anécdota de cuando un obispo que trabaja con él chocó con una puerta de cristal y se hizo una buena brecha en la cabeza.

Los primeros regalos

Durante este viaje de poco más de una semana, el papa recibirá innumerables obsequios y regalos de parte de las autoridades y de los feligreses. Los primeros regalos que ha recibido en Madrid han combinado patrimonio, artesanía, devoción y gestos cargados de emoción. El Ayuntamiento le ha obsequiado con un ejemplar especial de A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid, una obra histórica sobre la capital escrita por Jerónimo de la Quintana en 1629. El volumen ha sido encuadernado artesanalmente por la Imprenta Municipal-Artes del Libro y diseñado expresamente para esta visita, con una estética inspirada en la tradición libraria del Vaticano. La comitiva papal también ha recibido diversos objetos religiosos y artesanales: un rosario, 30 decenarios y un libro de acuarelas de monumentos de Madrid elaborados a mano por personas con discapacidad intelectual de la Fundación Götze. Además, el papa y sus acompañantes han podido probar unas pastas de almendra preparadas por las monjas agustinas recoletas del Real Monasterio de Santa Isabel. Uno de los momentos más emotivos de la jornada lo han protagonizado unos niños ciegos, que han entregado al papa un bastón de mano con los colores de la bandera del Vaticano. También una familia que se había desplazado hasta el aeropuerto para recibirlo le ha ofrecido una talla de madera de una virgen.  

Una vez en el Palacio Real, donde se ha celebrado la ceremonia de bienvenida al pontífice, los reyes Felipe VI y Letizia le han regalado una edición conmemorativa de los 550 años de la proclamación de Isabel la Católica con la inscripción. “De My Mano. Autógrafo de Isabel la Católica”. También le han entregado una reproducción facsímil de todos sus documentos y heterógrafos, un obsequio de carácter patrimonial y documental. Además, el papa ha recibido una recopilación de mapas de América incluidos en libros españoles de los siglos XVI y XVIII, en una edición publicada en 1991. El lote de obsequios se ha completado con una colección de monedas del Any Gaudí y una selección de productos asturianos, que aportan el toque territorial y gastronómico a la bienvenida institucional.

El primer paseo en papamóvil

En Madrid, la llegada del papa es un motivo de alegría y gozo. Desde el momento en que ha pisado el suelo de la capital, todas las iglesias de la ciudad han repicado al mismo tiempo. La gente ha engalanado los balcones con banderas amarillas y blancas del Vaticano, con miles de personas esperando en las calles el paso del pontífice hacia el Palacio Real, que hizo en vehículo cerrado y saludando desde la ventanilla a todas las personas que llenaban las calles con mucha emoción. El pontífice ha sido recibido con todos los honores, salvas de cañón, himnos, banderas y los aplausos y gritos de ‘¡Viva el Papa!” y “Papa León, te queremos un montón” de la gente que le ha estado esperando dos horas antes bajo el sol; unos vítores que se han repetido durante el primer recorrido en el papamóvil por el centro de Madrid una vez terminado el acto institucional en el Palacio Real. León ha utilizado el primero de los cinco papamóviles que se han traído para su visita a España, un vehículo Mercedes Benz ML430 de color blanco que cuenta con un habitáculo detrás elevado con vidrios antibala en tonos verdosos y una butaca central que puede levantarse y girar para facilitar la visibilidad del pontífice. Durante el trayecto por la capital, para dirigirse a la Plaza de Colón, ha pasado por delante la sede del PP en la calle Génova. Según la Delegación del Gobierno, 130.000 personas han acompañado al Papa en su recorrido entre el Palau Real y la Nunciatura.