Catalunya se ha paralizado este jueves a causa de un temporal de viento que se definió como el más importante de los últimos veinte años, “extraordinario por su virulencia” y que ha causado estragos sobre todo en el Barcelonès, la ciudad de Barcelona y el área metropolitana de Barcelona, especialmente. El Govern envió por primera vez este miércoles una alerta a toda Catalunya vinculada a un episodio de temporal por viento y decidió aplicar restricciones generalizadas en todo el país, optando por suspender toda la actividad lectiva tanto en las escuelas como en las universidades, así como la deportiva, además de recomendar evitar los desplazamientos e instar al teletrabajo. La mayoría de llamadas al 112 se han generado desde el Barcelonès (977), el Vallès Occidental (535) y el Baix Llobregat (487). Por municipios, en Barcelona se ha registrado 723, en Terrassa más de 180, en Mataró 143 y en L'Hospitalet de Llobregat 140. Pero en el Alt y Baix Empordà, allí donde habitualmente conviven con el viento, donde están acostumbrados a gestionar la tramontana, con rachas que superan con facilidad los 100 km/hora, lo que en otros territorios es considerado algo excepcional, es el pan de cada día. Y este jueves, además, el viento ha soplado aún con menos intensidad de lo que puede ser un día normal. Y es lo que ha motivado que muchas personas se hayan quejado a través de las redes sociales y los medios de comunicación y hayan denunciado que han tenido que paralizar la actividad sin motivo ni necesidad, porque se ha priorizado “la realidad que se vive en Barcelona”. 

Mientras en Barcelona y el área metropolitana se batían récords y la actividad en las calles ha quedado muy reducida, las plazas y las calles de ciudades de Girona y el Alt Empordà, como Figueres, Torroella de Montgrí, se han llenado de abuelos que tenían que cuidar a sus nietos, que no han podido ir a la escuela, y personas que disfrutaban de un día soleado en las terrazas de los bares. Las paradas de los mercados, eso sí, estaban vacías. Uno de los políticos que ha denunciado con dureza la decisión del Govern de paralizar las actividades en todo el país ha sido el alcalde de Figueres y vicepresidente de la Diputació de Girona, Jordi Masquef, quien ha criticado que la medida haya afectado injustamente territorios como el Alt Empordà, donde las condiciones meteorológicas no justificaban las restricciones. En declaraciones a Ràdio Girona, el alcalde se ha quejado de que “ya es suficiente que, en este país, solo se esté gobernando desde y para el área metropolitana de Barcelona, ha afirmado Masquef. Según el alcalde, la decisión tomada ayer supuso parar la actividad en Figueres y en el conjunto de la comarca, a pesar de que este jueves la situación es de calma absoluta: “No se mueve ni una hoja” y el viento no supera “ni los 15 kilómetros por hora”. Masquef ha afirmado que las aplicaciones de predicción meteorológica ya apuntaban desde ayer que en el Empordà no se preveía ningún episodio de viento significativo. 

El también vicepresidente de la Diputació ha puesto en entredicho que los ayuntamientos no hayan tenido capacidad para ajustar la decisión a la realidad de cada territorio. Según ha detallado, la resolución de la Generalitat —ISP/342/2026— avisaba que el incumplimiento de las limitaciones y suspensiones podía derivar en sanciones y posibles responsabilidades legales. A parecer de Masquef, esta advertencia dejaba los municipios “ligados de manos y de pies”, sin ningún margen para hacer valer su autonomía. “Basta de esta broma de mal gusto y de esta mentalidad que todo se decide desde Barcelona”, ha concluido.

La opinión de Masquef es compartida por muchos de los usuarios del territorio a través de las redes sociales, desde los ciudadanos a cuentas más especializadas, como Meteo Empordà, quien destacaba que este miércoles ya se “veía que en el Empordà la afectación del viento sería mínima…y no justificaba el cierre y la paralización de la actividad”.

Comentarios como “no se mueve ni una hoja”, o “ahora mismo en Portbou, donde el viento habita desde el principio de los tiempos, donde se han suspendido las clases de los niños y donde piden a la población que no se mueva. Es difícil ver un día con menos viento que hoy”, se queja otro usuario. Hay también usuarios que se han quejado de que les han anulado “sine die” intervenciones quirúrgicas “después de muchos meses de espera”, “porque mañana hará viento en Barcelona”. 

También en zonas del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, donde también el viento es habitual, no ha soplado con la intensidad de otras muchas veces. Los usuarios también se quejan del centralismo a la hora de gobernar y tomar las decisiones.

Los empresarios de zonas que no se han visto afectadas por los ventarrones se han reclamado tener en cuenta la realidad territorial en la gestión de situaciones meteorológicas. Es el caso de Empresariat Cerdanya, que reclama que se tenga en cuenta la realidad del Pirineo a la hora de gestionar situaciones meteorológicas adversas, como la de los ventarrones que este jueves están afectando diferentes puntos del país. La entidad afirma en un comunicado que el hecho de que se tomen decisiones de forma "centralizada" comporta la paralización de la actividad económica y turística de la zona. Todo ello, alegan, sin comprender que las comarcas de montaña tienen unas "condiciones propias". Así, afirman, haciendo referencia a datos oficiales de AEMET, que los fenómenos meteorológicos de este jueves son habituales en la zona y se pueden gestionar con criterio técnico y territorial. A pesar de ello, lamentan, "se ha impuesto un cierre total de la actividad".

El síndrome del Ventorro

También la patronal de los empresarios de la pequeña y mediana empresa lamenta que el coste de la situación provocada por el viento “lo tengan que pagar las empresas”, ha dicho Antoni Cañete, el presidente de Pimec, quien ha reclamado "conciencia" para evitar que el empresariado tenga que asumir los costes de la situación provocada por el fuerte viento en Cataluña. "No es explicable que esto lo tengan que pagar las empresas", ha declarado en una entrevista a RAC1 a raíz de que el Govern hubiera pedido evitar desplazamientos y facilitar el teletrabajo. Según Cañete, "lo más importante" es garantizar la seguridad, pero al mismo tiempo se debe hacer un "planteamiento" para evitar perjudicar la "viabilidad y competitividad" de las pymes. En esta línea, ha cuestionado el permiso retribuido de cuatro días en un contexto en el que el clima traerá "cada vez más situaciones extremas" y ha reclamado "aclarar de una forma clara y transparente" cuándo se puede utilizar. El presidente de la patronal de las pequeñas y medianas empresas considera que a raíz de la DANA en el País Valenciano hay un "síndrome del Ventorro" y se han hecho cambios legislativos que pueden tener "interpretaciones y utilizaciones perversas". "Las empresas no podemos asumir decisiones unilaterales que después tienen consecuencias", ha afirmado. "La fiesta no la pueden pagar los de siempre, que son las empresas, y sobre todo las pequeñas y medianas empresas y personas autónomas que tienen unos costes que muchas veces no pueden afrontar", ha sentenciado.