Con la entrada este viernes en el Parlament de los primeros presupuestos del Govern de Salvador Illa, el president de la Generalitat ha activado el mecanismo para su aprobación o su derrota en la cámara catalana. Illa corre, al menos aparentemente, un riesgo político no menor, ya que lo ha hecho sin el apoyo de Esquerra Republicana, el socio de investidura, del que dependen 22 diputados, y sin los cuales las cuentas públicas catalanas no pueden salir adelante. Después de una semana con las espadas en alto entre socialistas y republicanos y tras la negativa de Pedro Sánchez a comprometerse en público a la cesión a Catalunya de la recaudación del 100% del IRPF, en la reunión con Oriol Junqueras en el Palacio de la Moncloa, los dos partidos siguen jugando como el ratón y el gato a implementar ante la opinión pública su discurso, pero sin moverse en las discrepancias de fondo, que son importantes.
El Govern tiene a su favor la gestión del relato y el apoyo de los sectores económicos y los agentes sociales. En primer lugar, la consellera d'Economía, Alicia Romero, presenta una cuentas claramente expansivas, ya que los últimos presupuestos aprobados datan de 2023. De ahí el crecimiento del 22,8%, que contemplan un gasto global récord de casi 50.000 millones de euros (49.162 millones). De ese montante, el 74,2% del mismo se destinará a mejorar el estado del bienestar, dado que son partidas que corresponden a actuaciones sociales en departamentos como vivienda, educación, sanidad, infraestructuras y movilidad. Los departamentos que cuentan con un presupuesto más alto son, en primer lugar, Salut, con 13.840 millones de euros y un crecimiento de 2.428 millones, un 21,3% más, y Educació, con 8.356 millones, que crece un 24,5%.
Se abre ahora un período de negociación subterránea entre el PSOE, el PSC y Esquerra para limar diferencias, que deberá tener, necesariamente, vencedores y vencidos, ya que las discrepancias se han exhibido con contundencia en la arena pública
Sin embargo, médicos y profesores consideran insuficiente los respectivos presupuestos: los primeros señalan que el gasto real sanitario en 2025 se acercó a los 16.000 millones de euros y con estas cuentas ni tan solo se cubre la actividad ordinaria. La posición de los docentes también es crítica, ya que está muy lejos del incremento salarial que esperan. Son, además, dos departamentos que en las últimas semanas ya han tenido jornadas de protesta, huelgas y manifestaciones. Se abre ahora un período de negociación subterránea entre el PSOE, PSC y Esquerra para limar diferencias, que deberá tener, necesariamente, vencedores y vencidos, ya que las discrepancias se han exhibido con contundencia en la arena pública. Ese es también uno de los interrogantes del momento: ¿por qué se ha querido exponer los desacuerdos tan abiertamente?
Con el calendario acordado, el día 20 de marzo se celebrará el debate de las enmiendas a la totalidad. Ese es el día de la votación en la cámara y el 16 el de la presentación de enmiendas. Esquerra ha señalado que si no hay un compromiso público sobre el 100% del IRPF presentará una enmienda a la totalidad y, hasta el momento, no se ha desdicho. Es más, desde el partido republicano señalan que los negociadores socialistas son torpones, poco inteligentes y van tarde y que están equivocados si piensan que van a ser ellos los pagafantas. Junqueras, dicen, no está dispuesto a comerse este sapo. El Govern está, sin embargo, bastante más tranquilo, convencido de que entre la presión de los sectores empresariales y el miedo a un adelanto electoral —hoy Junqueras no podría ser candidato— les hará reflexionar y rectificar. ¿Mucho ruido para pocas nueces? Lo iremos descubriendo en los próximos días, ya que aún faltan mucho para que aquella frase de Junqueras en la radio —"hemos soportado cuatro años de prisión, como no soportaremos cuatro semanas de presión"— esté en el punto más álgido.