Berga ha puesto en marcha este viernes una prueba piloto para reducir los atascos recurrentes de las tardes de fin de semana, con el cierre de las salidas hacia el norte de la C-16 desde la ciudad. La iniciativa, acordada entre el Ayuntamiento y el Servei Català de Trànsit, tiene como objetivo evitar el "colapso" que se produce cuando muchos conductores intentan esquivar las colas utilizando calles del municipio.

La medida se aplica entre las 15 y las 22 horas, coincidiendo con el momento de máxima movilidad hacia el Pirineo. Durante esta franja, los accesos hacia el norte quedan cortados y los vehículos son obligados a circular en sentido sur para reincorporarse a la vía principal y hacer cola como el resto.

Accesos cortados para evitar la picaresca

El dispositivo se ha desplegado con conos y señalización en varios puntos de la ciudad. Todos los vehículos que intentaban acceder a la C-16 en dirección norte desde Berga han tenido que dar la vuelta, especialmente en la rotonda del LIDL, uno de los puntos habituales de paso. Esta actuación responde a una problemática conocida: conductores que abandonan la vía principal para evitar retenciones y atraviesan la ciudad para reincorporarse más adelante, generando congestión urbana.

Un primer viernes atípico

A pesar de las expectativas, la jornada se ha desarrollado con una tranquilidad poco habitual. No ha habido los colapsos que a menudo se registran dentro de la ciudad, pero tampoco se han producido retenciones destacadas en la C-16. La menor presencia de vehículos en dirección al norte ha sido clave. La circulación ha sido fluida tanto en los accesos sur como en el interior del municipio, rompiendo con la dinámica habitual de los viernes por la tarde.

Factores que pueden haber influido

El resultado, sin embargo, no permite extraer conclusiones definitivas. El volumen de tráfico ha sido inferior al de otros fines de semana con alta afluencia hacia la montaña. Entre las posibles causas está la huelga educativa de la mañana, que podría haber adelantado algunos desplazamientos, y el calendario previo a la Semana Santa, período en el que a menudo se registra un descenso puntual de la movilidad turística.

Aunque la medida ha evitado los colapsos, aún no se puede considerar un éxito. Habrá que ver cómo funciona en días con más intensidad de tráfico para determinar si realmente consigue reducir las retenciones sin generar nuevos problemas. Si los resultados son positivos en las próximas semanas, la previsión es mantener el dispositivo durante la Semana Santa y el resto de la temporada de invierno, cuando la movilidad hacia el Pirineo es más elevada.