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10.218 personas han muerto por causas atribuibles al calor en el área metropolitana de Barcelona en solo veinte años, entre 2002 y 2022. Así lo revela un estudio encargado por la AMB al Institut Metròpoli, que muestra una tendencia muy al alza a partir de 2017. Desde el ente ven evidente que el calor extremo ya no es "una emergencia puntual" sino que se ha convertido en un riesgo estructural contra el cual hay que estar preparado. Por eso, con los datos de este estudio en la mano, han organizado un encuentro técnico dirigido a los municipios con profesionales de todos los ámbitos para diseñar estrategias contra el calor. Estas 10.000 muertes en 20 años son una cifra muy impactante, pero, a la vez, ya no refleja el panorama actual, con temperaturas que baten récords un verano tras otro y olas de calor que se prolongan en el tiempo sin tregua. Esta semana, sin ir más lejos, entraremos en la tercera ola de calor del verano.

La sensación de más calor cada año que pasa queda bien certificada en el análisis de la AMB, que constata cómo las temperaturas extremas en la AMB se han intensificado. Los umbrales de calor intenso (P98) han aumentado de manera significativa y se han superado los 40 grados en varias ocasiones en 2018, 2019, 2021 y 2022. La temperatura máxima registrada en esta zona en los años analizados son los 41,9 ºC en 2019. Este julio, se han batido todos los récords en la capital del país, Barcelona, con 40,7 grados en el Observatori Fabra. Además, es posible que esta cifra quede desmenuzada esta misma semana con un nuevo pico.

El perfil de las víctimas del calor

No todo el mundo es igual de vulnerable al calor, insisten los expertos. "Las personas con rentas bajas, de edad avanzada y que viven en viviendas antiguas y sin zonas verdes en el entorno son las que más sufren el calor y las que más mueren por sus efectos", señala Elena Domene, del Institut Metropoli. Según los datos del estudio, las mujeres mayores de 85 años son el colectivo con más muertes asociadas a las altas temperaturas. En 2022, aparte de 2003, fue el año con más víctimas asociadas al calor en la AMB, un total de 1.060 personas, de las cuales 740 tenían más de 85 años y el 60% de estas eran mujeres. Por otra parte, los resultados del análisis muestran una mortalidad estable hasta los 30 grados de temperatura. Después, crece aceleradamente a partir de los 32 grados, con incrementos muy significativos por encima de los 36,5, un valor que cada vez se asume con más facilidad.

Más allá de estas soluciones estructurales, durante la jornada también se han presentado otras a más corto plazo, como los itinerarios climáticos para adaptar las calles de los municipios a las nuevas temperaturas. En este sentido, el AMB puso en marcha una herramienta similar a Google Maps que ofrece la ruta más "fresca" para llegar de un punto a otro del área metropolitana de la ciudad y también te indica cuál es el refugio climático más próximo.