Ya son 40 los muertos en el accidente de tren de Adamuz, en la provincia de Córdoba, según han confirmado fuentes de Emergencias 112 de Andalucía a RTVE. Además, hay más de 120 personas heridas, de las cuales 43 están ingresadas y 12 de ellas se encuentran en la UCI. En la zona del accidente, la Guardia Civil continúa trabajando para buscar evidencias claras y pruebas para esclarecer los hechos e identificar víctimas mortales. Las autoridades, sin embargo, no descartan que en las próximas horas pueda aumentar el número de muertos una vez los equipos de emergencias puedan levantar los vagones del tren Alvia que cayeron por un barranco adyacente de unos cuatro metros. Así lo ha explicado también el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en una rueda de prensa este lunes por la tarde, acompañado por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El accidente tuvo lugar este domingo a las 19.45 horas, cuando un tren de Iryo, que hacía el trayecto Málaga-Puerta de Atocha, con 317 personas a bordo, descarriló en los desvíos de entrada de la vía 1 de Adamuz y envasó la vía contigua, por la que circulaba un convoy de Alvia (Renfe), que iba de Puerta de Atocha a Huelva, con 200 personas, y que también descarriló. La peor parte del choque se la llevaron los dos primeros vagones del Alvia, que cayeron por un barranco adyacente de unos cuatro metros de profundidad, en los que viajaban unas 53 personas.

Continúa la investigación para esclarecer los hechos de un accidente "extraño"
En paralelo a la búsqueda de posibles víctimas que pueda haber entre la chatarra de los vagones que cayeron por el barranco, está en marcha la investigación para esclarecer los hechos del accidente. Se trata del primer en la red de alta velocidad española y el segundo más grave del siglo en el Estado. La colisión se registró en una zona de tramo recto, en una vía que acababa de renovarse y con trenes relativamente nuevos y que acababan de pasar una revisión hacía pocos días, lo que hace el suceso "extraño", en palabras textuales del ministro de Transportes español, Óscar Puente. Ante la incertidumbre, el ministro señala que, de momento, "no podemos ni siquiera especular si ha sido el material rodante o la vía" y asegura que "todos los expertos con los que he hablado están absolutamente extrañados". El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha prometido “absoluta transparencia y claridad” en la investigación sobre las causas del choque y se ha comprometido a encontrar "la verdad". "El tiempo y el trabajo de los técnicos nos darán la respuesta a qué ha pasado", ha manifestado este lunes al mediodía en una rueda de prensa desde el epicentro de la tragedia.
Lo que sí se conoce son los segundos que transcurrieron entre el descarrilamiento del tren Iryo y el choque frontal con el Alvia de Renfe: 20 segundos. Un intervalo tan corto que hizo imposible la activación efectiva de los sistemas automáticos de seguridad, ya que ambos convoyes circulaban a más de 200 km/h. A pesar de ello, los dos trenes circulaban a velocidades por debajo del máximo permitido en este tramo, limitado a 250 kilómetros por hora: el Iryo a unos 210 km/h y el Alvia a cerca de los 205 km/h. Por lo tanto, “no era un problema de exceso de velocidad ni de un error humano evidente”, ha explicado el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, insistiendo en el hecho de que se trata de un accidente “en circunstancias extrañas” y que habrá que esperar días para tener conclusiones sólidas.
Por su parte, Iryo también ve "extraño" el accidente ferroviario de Adamuz y asegura que ha puesto a disposición de la comisión de investigación "todo lo que tiene" para esclarecer los hechos. Así lo ha defendido el presidente de la compañía, Carlos Bertomeu, en una atención a medios, donde ha insistido en decir que el tren accidentado había cumplido la "totalidad" de revisiones y mantenimiento programado y era "de ultimísima tecnología".

Historias impactantes detrás de la tragedia
Detrás de todas estas cifras de muertos y heridos y de los tecnicismos de la investigación, sin embargo, hay historias que han conmovido a todo el mundo. Para empezar los relatos de los supervivientes que vivieron en primera persona el espeluznante accidente. Todos ellos coinciden en definir que se trata de un escenario “dantesco”. “Estoy en shock. He vuelto a nacer. He visto personas muy jodidas. Gritos horribles. Estoy temblando”, expresaba María, que iba en el vagón cuarto. Allí también iba Inmaculada, que relataba cómo ha visto asientos que han salido “disparados” y cuando ha sido evacuada ha intentado no mirar porque estaba todo lleno de heridos.
Mientras tanto, familiares de los pasajeros se han acercado a la localidad o se han agolpado en las estaciones de tren en espera de conocer noticias sobre sus seres queridos. Otros han hecho llamadas en las redes sociales, donde han escrito mensajes de personas que aún no han podido contactar con sus familiares y no los han encontrado en los centros médicos donde han sido enviados los heridos, por lo que han subido fotos pidiendo cualquier información útil.
Pero la historia que, seguramente, más ha impactado ha sido la de R., la niña de 6 años que salió por la ventana del tren y fue custodiada por la Guardia Civil. La niña viajaba con su familia —el padre, la madre, el hermano y un primo—, la cual volvía de haber pasado el fin de semana en Madrid y este lunes por la tarde han confirmado que los cuatro han sido encontrados muertos. Lo ha confirmado el Ayuntamiento de Punta Umbría, en la provincia de Huelva, de donde era originaria la familia. La menor se encuentra bien y descansa con su abuela en un hotel de la ciudad de Córdoba tras recibir tres puntos de sutura en la cabeza por una herida sufrida en el accidente.