La misión Artemis II entra este lunes en una de las fases más decisivas de su viaje con el paso por la cara oculta de la Luna, donde los cuatro astronautas protagonizarán un momento único en décadas de exploración espacial. Christina Koch, Victor Glover, Jeremy Hansen y Reid Wiseman podrán observar durante unos 53 minutos un eclipse solar total invisible desde la Tierra, un fenómeno que, según la NASA, será hasta siete veces más largo que los habituales en nuestro planeta. El evento comenzará hacia las 20:35 horas de la costa este de los Estados Unidos —durante la madrugada catalana— y se produce poco después de que la nave Orion haya alcanzado su máxima distancia de la Tierra, de unos 407.000 kilómetros. Alrededor de las 20 horas (las 14 horas en la costa este de Estados Unidos), ha superado el límite alcanzado por el Apollo 13 en 1970.

Ahora ya se encaminan hacia la cara oculta de la Luna. La jefa de operaciones científicas de vuelo de la misión, Kelsey Young, ha detallado que “desde la perspectiva de la nave, el Sol pasará detrás de la Luna, creando un eclipse solar”, un fenómeno que culminará con el amanecer cuando el astro vuelva a aparecer. Durante este paso por la cara oculta, la tripulación dispondrá de aproximadamente una hora para completar una decena de objetivos científicos centrados en la comprensión de la Luna y otros procesos planetarios. En este sentido, Young ha destacado que han incluido “indicaciones para que describan las características que puedan ver en la corona solar”, unas observaciones que pueden aportar información valiosa gracias a la perspectiva única de los astronautas respecto a las sondas en órbita o a los observadores desde la Tierra.

La singularidad del ojo humano

Young también ha remarcado el papel clave de la observación directa, ya que los ojos humanos pueden captar matices de color y tonalidades que a menudo escapan a las cámaras de las sondas robóticas. En este sentido, la NASA confía en que la tripulación aproveche el sobrevuelo para adaptar la vista e identificar estos detalles sutiles, “especialmente en partes de la cara oculta que nunca han sido vistas por ojos humanos”.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha destacado durante el fin de semana que la tripulación deberá aprovechar este tiempo para observar por las ventanas y “buscar partes de la Luna que prácticamente no hemos visto antes”. Según ha explicado, esta fase es clave no solo para la recogida de datos, sino también para evaluar el funcionamiento de la nave Orión: “Aprender todo lo posible sobre la Orión es de importancia crítica, porque la Artemis III está a un año de distancia”. Isaacman ha subrayado que esta experiencia servirá para preparar las próximas misiones, especialmente la Artemis III y la Artemis IV, “que es cuando realmente volveremos a poner astronautas en la superficie lunar”.