El mundo del deporte en general y del fútbol en particular es uno de los ambientes más hostiles para los hombres gais, todavía en el año 2026. Mientras que en el fútbol femenino, parte de sus estrellas son mujeres lesbianas o bisexuales que sirven de ejemplo (como la dos veces Balón de Oro Alexia Putellas), los futbolistas profesionales que han expresado en público su homosexualidad se pueden contar con los dedos de una mano. En este contexto, a finales de enero dieron la vuelta al mundo las imágenes del árbitro aficionado Pascal Kaiser, que aprovechó un partido de la Bundesliga (la primera división de fútbol en Alemania) en Colonia para pedirle matrimonio a su pareja, Moritz. Ambos se comprometieron ante un estadio de fútbol entusiasmado y que aplaudió este gesto inesperado en un entorno complejo. Los insultos racistas son una constante en muchos partidos de fútbol, contra futbolistas negros o musulmanes, y también continúan muy presentes los insultos homófobos.
De hecho, el vídeo del compromiso se llenó de comentarios dándoles la enhorabuena, pero también de insultos homófobos. Las amenazas fueron constantes e incluso algunas hacían referencia a su domicilio. Ante este hecho, el árbitro contactó con la policía, pero recibió su rechazo: los agentes le dijeron que no había un peligro inmediato. Según ha explicado el propio Kaiser, pocos minutos después salió al jardín a fumar un cigarrillo. Allí, tres hombres lo agredieron brutalmente. Ahora, la policía lo ha trasladado a un lugar seguro bajo protección. Aunque había empleado a menudo su perfil en Instagram para hacer activismo social, ahora su perfil de Instagram y el que tiene con su pareja son privados. Él mismo compartió una fotografía de la agresión y miles de personas han condenado los hechos, expresándole su apoyo en las redes sociales.
No es la primera vez que Kaiser ha sido noticia en los últimos días, más allá de la agresión homófoba que ha sufrido. A raíz de su gesto, los medios alemanes lo empezaron a investigar y el diario Bild publicó que el chico estaba en busca y captura por haber robado la recaudación de un bar en el que trabajaba como gerente a finales de 2024, una suma de dinero que podría ascender a los 6.000 euros. El Colonia, que colgó el vídeo de la pareja, ha asegurado que no sabía nada. Él mismo también lo negó.
