En Menorca hay empadronadas poco más de 100.000 personas, una cifra que ha ido en aumento en los últimos años, a raíz de la gente que se ha instalado a vivir para hacer, sobre todo, trabajos de temporada. En agosto de 2025, el turismo tocó techo y en una sola jornada hubo más de 230.000 personas a la vez en la isla, algo impensable años atrás y que demuestra el aumento fulgurante de visitantes que tienen que convivir con los residentes de todo el año. En términos absolutos, el año pasado Menorca recibió 1,7 millones de turistas en solo diez meses, una cifra de récord que podría quedar hecha añicos en la temporada de este 2026. De aquí han ido naciendo diferentes entidades contrarias a este turismo de masas que consideran esta llegada masiva de visitantes en un espacio muy limitado como un atentado contra la salud de su isla. En los últimos meses se han celebrado manifestaciones, charlas, coloquios, debates sobre esta problemática que, lejos de frenarse, parece que va creciendo mientras la administración (el Consell Insular está en manos del PP desde 2023, después de ocho años con un tripartito de izquierdas) no ha dado pasos para detenerlo y todavía tiene pendiente, por ejemplo, limitar el acceso de vehículos. En Mallorca e Ibiza, también comandadas por los populares, esta es una decisión que se tomó hace meses. A todo ello se le tiene que añadir una "nueva" problemática: la escasez de agua.
Niveles preocupantes en los acuíferos
Hay un baile de datos muy grande, pero según informan las autoridades baleares, los acuíferos de Menorca (donde no hay pantanos ni embalses) se encuentran alrededor del 30%. Esta cifra se tiene que poner en cuarentena, advierten expertos en la materia como el ingeniero José Antonio Fayas, que atiende ElNacional.cat. La capacidad de estos espacios nunca se ha podido acabar de afinar del todo. La situación es diferente, por lo tanto, de lo que sucedía en Catalunya durante la grave sequía de los últimos años, donde los cálculos sobre el agua que quedaba eran mucho más precisos. "Un acuífero no es como Sau o la Baells", reflexiona Fayas, que habla de una situación dramática, lamentando que las actuaciones que se puedan hacer desde las administraciones públicas llegarán tarde y mal, cuando la escasez de agua ya es una realidad y no un problema en el horizonte.
Desde el PSOE, que han querido convertir esta problemática en un elemento de su lucha política contra el PP, han aportado nuevos datos y afirman que el acuífero de Es Migjorn Gran, que abastece hasta a seis pueblos de la isla, se encontraba el pasado mes de junio al 23% de su capacidad. El de Ciutadella a un 36% y el de Sa Roca (que abastece el pueblo de Es Mercadal) también presentaba un preocupante 27%. De nuevo, son unas cifras poco exactas, pero sirven para ilustrar una situación angustiosa. Este invierno ha sido lluvioso en la isla, pero durante los últimos años se han dado situaciones de sequía intensas (aunque no excepcionales en un clima mediterráneo) que han llevado los acuíferos bajo mínimos.
"Hace una década ya se organizaron charlas sobre el agua y ya empezamos a advertir que no íbamos bien, teníamos informaciones de que los niveles de los acuíferos iban bajando", explica Fayas. En el periodo entre el 2000 y el 2015, explica, los porcentajes se estabilizaron o incluso llegaron a crecer: "Si durante aquellos años que habían sido lluviosos y húmedos, los niveles justo aguantaron, cuando vengan años secos, debemos estar preparados", reflexiona. Según reflexiona el ingeniero mahonés, especializado en recursos hídricos, uno de los grandes problemas ha sido que Menorca no se ha "equipado adecuadamente" durante todos los años de margen. "Hace años empecé a advertir que no se podían agotar los plazos de manera inconsciente. Y es lo que ha pasado. Estamos ante la crónica de una muerte anunciada", reflexiona.
Campañas de sensibilización
Tal como pasó en el país durante la gran sequía que dejó los embalses bajo mínimos, con meses seguidos de lluvias irrisorias y con la posibilidad de traer agua desde València en barco, esta falta de recursos hídricos es uno de los grandes temas del verano en Menorca, donde todavía tienen que llegar todas las personas que van a pasar las vacaciones en agosto. Por ejemplo, asociaciones ecologistas como el GOB han denunciado que, en el municipio de Es Mercadal, excede en un 80% el consumo diario de agua por persona: según estos cálculos, se extraen 450 litros por persona y día. Es el pueblo con más plazas turísticas de Menorca y de él forman parte núcleos como Fornells. Mientras tanto, en Maó se ha prohibido el lavado de coches con agua y en Ciutadella se plantean restringir la construcción de nuevas piscinas para frenar el consumo de agua. En la playa de Sant Tomàs, una de las más conocidas al sur de la isla, después de semanas de presión popular, el ayuntamiento de Es Migjorn ha acabado cerrando el último lavapiés, que suponía un gran gasto de agua.
Además, las administraciones también han iniciado campañas de sensibilización sobre el tema. El Ayuntamiento de Maó, por ejemplo, ha elaborado carteles advirtiendo de la escasez de agua, pidiendo a los visitantes de la isla que se sumen al ahorro: "Para disfrutar de Menorca solo tienes que quererla. Contamos contigo", se puede leer en los carteles que reciben los turistas a su llegada al aeropuerto de Menorca en varias vallas publicitarias.
Desalar y regenerar
"Se tiene que dejar de extraer agua. No tenemos la posibilidad de hacer una presa. Entonces, ¿cómo se hace para cubrir las necesidades?", plantea el ingeniero, que apunta dos caminos: desalar agua de mar o regenerar aguas residuales urbanas, convirtiéndolas en "prepotables". En la isla hay una única desaladora, la de Ciutadella, que se puso en marcha en 2019. Ahora, se está estudiando un segundo aparato en la zona de Maó, que llega, según Fayas, con demasiados años de retraso. Durante esta década, donde el escenario actual ya era una posibilidad, se han hecho algunos estudios para hacer pozos de recarga, pero lamenta que no hubieran ido a ninguna parte. La puesta en marcha de la desaladora de Maó no es, ni mucho menos, una solución a corto plazo y no funcionará en, como mínimo, cinco años o seis años, durante los cuales la presión humana, si no se le ponen límites, continuará exprimiendo los recursos actuales. En este sentido, Fayas cree que, paralelamente, se debería fijar qué pozos cerrarán el día que esta desaladora se ponga en marcha: "Debe servir para sustituir las extracciones, no para no dejar de sacar y tener más agua", avisa.
Una desaladora portátil en Maó
Mientras tanto, desde el Consell Insular informan de que, de cara a la próxima temporada de verano, se instalará una desaladora portátil en la zona del puerto de Maó, con el objetivo, defienden desde el Consell, de apoyar al "ayuntamiento en la producción de agua y, a la vez, rebajar los niveles de nitratos". En Eivissa, donde también están al acecho de una máquina como la que ya hay en Ciutadella, se ha instalado una a principios de año para poder reducir la presión sobre los acuíferos, con una producción de hasta 1.000 metros cúbicos. "Todo cabe en una casa de pobre. No sabemos todavía este verano cómo irá. Si lo pasamos y el otoño y el invierno no son lo suficientemente lluviosos, no sé cómo llegaremos a 2027", resuelve el ingeniero.
