La Audiencia de Barcelona ha absuelto a los cuatro jóvenes detenidos en los disturbios a raíz del encarcelamiento de Pablo Hasél en el año 2021. Según ha informado Alerta Solidària, los cuatro han quedado absueltos de los delitos de desórdenes públicos agravados, atentado contra la autoridad con objeto peligroso y daños continuados, por los que se habían solicitado penas de entre cinco y ocho años y medio de prisión. La organización ha asegurado que el tribunal ha considerado que no había suficientes pruebas para condenarlos porque no quedaba acreditado que las personas detenidas fueran las responsables de los hechos que se les atribuían y, a la vez, ha criticado que las imputaciones de los cuatro detenidos se tramitaran en una única causa a partir de un mismo atestado policial. Esta acumulación, aseguran, generó una causa "legalmente dudosa".
Precisamente, creen que la única explicación para agrupar las imputaciones es "por la evidente falta de elementos probatorios para poder atribuir de forma personalizada a cada acusado un determinado comportamiento delictivo". En este sentido, Alerta Solidària ha señalado que la sentencia también cuestiona la atribución de los daños a vehículos policiales, ya que, según recoge la entidad, los mismos vehículos habrían participado en dispositivos de seguridad durante varios días de disturbios. "Los daños objetivos causados en los citados vehículos podían haberse producido en cualquiera de los otros días en que los referidos vehículos actuaron en las diversas manifestaciones llevadas a cabo en los otros días de disturbios", ha valorado la organización.
Detención del rapero y manifestaciones diarias
Los hechos se remontan a febrero de 2021. El martes día 16 de aquel mes, los Mossos d'Esquadra entraban en la Universitat de Lleida y detenían al rapero Pablo Hasél, condenado por un delito de enaltecimiento del terrorismo y por injurias a la monarquía. Aquel lunes, el rapero leridano se encerró de manera "indefinida" en el rectorado de la Universitat de Lleida para impedir su detención, pero al día siguiente se hizo efectiva, a pesar de las barricadas de mesas y sillas y la gente que formaba un cordón delante del objetivo de la policía. Pablo Hasél, cinco años y medio después, continúa en prisión.
La detención del rapero generó un gran revuelo mediático y, con el recuerdo no muy lejano —octubre de 2019— de las manifestaciones contra la sentencia del juicio del procés, miles de personas salieron a las calles de las ciudades catalanas ese mismo día para protestar contra el encarcelamiento de Hasél. Las protestas se intensificaron y durante más de una semana se produjeron enfrentamientos diarios entre manifestantes y los cuerpos de seguridad, sobre todo en Barcelona, pero también en otras ciudades como Girona, Lleida o Vic. Las corredizas y los disturbios se repitieron un día tras otro, a pesar de las palabras del entonces vicepresidente con funciones de presidente, Pere Aragonès, que pedía que las protestas fueran pacíficas y defendía el trabajo de los Mossos d'Esquadra ante las críticas por sus actuaciones.