Fue descrito por primera vez en Japón en el año 1990 y a día de hoy se han presentado diferentes estudios que vienen a confirmar la prevalencia de esta patología a la que vulgarmente se le conoce como “síndrome del corazón roto”.

Científicamente es descrita como síndrome de Takotsubo (debido a una vasija japonesa que tiene una característica forma abombada), miocardiopatía inducida por estrés o síndrome de abombamiento apical. Se produce como consecuencia de una situación de estrés importante: recibir una mala noticia, sufrir un grave disgusto como una muerte cercana o un accidente, o incluso tener una fuerte discusión.

Los síntomas son similares a los de un ataque al corazón: dolor en el pecho y dificultad para respirar. En realidad, lo que le ocurre a nuestro cuerpo es que, debido a una situación de estrés importante, se produce una liberación de catecolaminas (hormonas del estrés) que estimulan el sistema nervioso y provocan un repentino debilitamiento temporal y reversible del miocardio.

Generalmente, la situación suele mejorar a las 48 horas de su diagnóstico, y los pacientes acostumbran a tener un buen pronóstico, aunque en los últimos años se ha puesto de manifiesto que tiene un riesgo más importante del que se pensaba. De hecho, se pueden producir complicaciones como la insuficiencia cardíaca aguda, la obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo y la insuficiencia mitral.

Hasta la fecha se han realizado tres estudios importantes relacionados con este síndrome en el que se han visto involucrados un total de 2.416 pacientes. De ellos, el 90% eran mujeres en edad posmenopáusica, lo que parece tener relación con una mayor disfunción microvascular, con el aumento de los marcadores de estrés oxidativo que aparecen a esta edad y con la incidencia de una mayor ansiedad, depresión y trastornos del sueño. En el caso de los hombres –sobre todo jóvenes– la aparición de este síndrome está asociado al abuso de determinadas sustancias como el alcohol, la marihuana, la cocaína, las metanfetaminas o la abstinencia de opioides.

La mayor parte de los casos son reversibles, aunque existe un porcentaje que presenta recidivas. Por eso, algunos pacientes reciben medicación mediante el empleo de betabloqueantes o bloqueantes de los canales del calcio.

Los expertos subrayan que aún queda mucho por conocer acerca de los factores de riesgo y los mecanismos fisiológicos que desencadenan este síndrome. La publicación European Heart Journal recogió en sus páginas una investigación llevada a cabo en el Hospital Universitario de Zurich en la encontraron en los pacientes con el síndrome de Takotsubo ciertos problemas de comunicación entre regiones cerebrales, concretamente en zonas relacionadas con el control de las emociones y estructuras cerebrales involucradas en el latido cardíaco, la respiración y la digestión, que suceden ajenas a nuestro control consciente. Pero aún así, hacen falta más investigaciones para averiguar por qué afecta principalmente a las mujeres.