La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elevado a seis los casos confirmados de hantavirus relacionados con el crucero MV Hondius, uno más de los que anunció el pasado jueves. Además, mantiene bajo investigación dos posibles contagios más pendientes de confirmación médica. Uno de estos casos sospechosos correspondería a un hombre adulto que desembarcó en la isla de Tristan da Cunha el 14 de abril y que actualmente se encuentra “estable y aislado”. “Hasta el 8 de mayo se han notificado un total de ocho casos, incluidas tres muertes. Seis de los contagios ya han sido confirmados como virus de los Andes”, ha informado la OMS en su última actualización sobre la crisis sanitaria vinculada al brote de hantavirus. A pesar del aumento de casos, el organismo internacional insiste en que el riesgo para la salud pública continúa siendo “bajo”. Paralelamente, el departamento de Salud ha anunciado que la mujer catalana que viajó en el mismo avión que una de las tres víctimas mortales por el hantavirus vinculado al Hondius, se confinará de manera preventiva en el hospital Clínic, a pesar de que no presenta síntomas de la enfermedad y “tiene la consideración de contacto, no de paciente”, según ha explicado Toni Castells, director asistencial del hospital, que ha querido enviar un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía.
Castells, en una comparecencia ante los medios de comunicación, ha dado detalles del caso de esta mujer residente en Barcelona que ingresará en las próximas horas en el hospital de referencia catalán. “Se han establecido las medidas protocolizadas, medidas de aislamiento, para seguir el protocolo de cuarentena. Se le harán preguntas, se la examinará para confirmar que es asintomática y se le hará un análisis PCR, tanto de sangre como de saliva”, ha explicado el doctor. Estas pruebas se enviarán a Madrid y mientras se conocen los resultados, que estarán en 24 horas, esta persona estará aislada en una habitación individual y deberá seguir los protocolos de cuarentena, dado que el período de incubación entre el contacto y el posible desarrollo de la enfermedad es “de tres a seis semanas”, que será el tiempo que deberá estar aislada y en observación. Castells ha insistido en que, por el momento, esta mujer no ha mostrado ninguna señal de poder haber sido infectada y que, por lo tanto, será tratada como un contacto, no como una paciente. “Se le irán tomando las constantes vitales y estará bajo vigilancia, bajo el cargo de personal muy entrenado en este tipo de situaciones. Si la PCR es negativa, el protocolo contempla que se le volverá a repetir siete días después”. Castells ha explicado que si la PCR diera positiva, pero la persona estuviera asintomática, “la vigilaremos, y si desarrollara la enfermedad, aplicaremos las medidas del caso de una persona afectada. Esta enfermedad puede dar síntomas muy banales o complicaciones muy graves”.
El director asistencial del Clínico ha confirmado que el contacto de esta persona con la mujer que murió a causa del hantavirus detectado en el Hondius "fue breve" porque estaba a una distancia de dos o tres filas en el avión. Pero a pesar de que el contacto fue lejano, "tiene la consideración de contacto y tenemos que actuar como tal". Según la investigación epidemiológica, la mujer no se había identificado inicialmente por un cambio de asiento en el avión. Esta circunstancia dificultó la localización en la primera reconstrucción de contactos.
No obstante, Castells ha recordado que "el contacto de un contacto no es un contacto y ella no tiene ningún síntoma, por lo cual las personas que han estado a su lado no tienen que tener ningún tipo de preocupación". Solo en el supuesto de que la PCR confirmara que esta persona está infectada, se tendría que rastrear a las personas que han podido estar en contacto.
