El estrés, la ansiedad y los estados de ánimo negativos pueden afectar de diferentes maneras a nuestro organismo, aumentando el riesgo de sufrir determinadas patologías. Un estudio realizado recientemente por especialistas de la Universidad de Pensilvania concluyó que los estados de ánimo negativos pueden cambiar la forma en que funciona la respuesta inmune, y están asociados con un mayor riesgo de inflamación exacerbada.

El estudio se realizó con un grupo de participantes a los que se les proporcionaron unos cuestionarios en los que se les pedía que llevaran un registro de sus sentimientos durante 2 semanas, con el objetivo de crear un mapa con los perfiles emocionales de los mismos. Al mismo tiempo, los científicos también evaluaron la respuesta inmune de los voluntarios recogiendo muestras de sangre para hacer analíticas y buscando marcadores de inflamación.

Llorando

Es importante señalar que la inflamación se produce de forma natural en el cuerpo humano como parte de la respuesta inmune, cuando el cuerpo reacciona a infecciones o heridas. Sin embargo, los altos niveles de inflamación están asociados con problemas de salud y una variedad de afecciones crónicas, como la artritis.

Los expertos pudieron comprobar que las personas que experimentaban estados de ánimo negativos varias veces al día durante períodos prolongados de tiempo tendían a tener niveles más altos de biomarcadores de inflamación en la sangre.

Los científicos también subrayaron otro dato curioso: al realizar los análisis de sangre a los participantes poco después de haber experimentado una emoción negativa como tristeza o enojo, los biomarcadores de inflamación estaban aún más presentes en la sangre. Por el contrario, experimentar estados de ánimo positivos, incluso por un corto tiempo antes de recoger las muestras de sangre, se asoció con niveles más bajos de inflamación.

Los científicos que han formado parte del estudio creen que se trata de una investigación que viene a demostrar de nuevo el impacto de los sentimientos negativos en la salud y nivel estructural, porque los participantes del estudio pertenecían a diversos orígenes étnicos, raciales y socioeconómicos. Y aunque es cierto que para confirmar estos hallazgos, es necesario replicarlos en estudios posteriores, destacan la importancia de que es la primera vez que se analiza el vínculo entre los registros de los estados de ánimo momentáneos y a largo plazo y los niveles de inflamación en el organismo de las personas.

Gritando

En el futuro esperan que este y otros estudios similares permitan a los especialistas realizar nuevos estudios para comprender la conexión entre los sentimientos y la inflamación, lo que a su vez puede promover nuevas intervenciones psicosociales que promuevan la salud en general y ayudan a romper un ciclo que puede conducir a inflamación crónica, discapacidad y enfermedad.