El coronavirus ha impactado a nuestras vidas a todos los niveles. Seguramente, no nos damos cuenta de ello, pero ha cambiado nuestra manera de relacionarnos. De esta manera, no es extraño que haya cambiado también nuestra manera de trabajar, por ejemplo. Y es que todo lo que nos pasa tiene consecuencias directas en nuestro día a día. En este sentido, un informe llevado a cabo por Jobatus recoge que las secuelas psicológicas más destacadas o que tienen un impacto más importante en el trabajo son el agotamiento mental, ansiedad, depresión y estrés posttraumático, traducido en la motivación y capacitado para buscar trabajo en personas que, por ejemplo, están en el paro.

Los colegios y las universidades han vuelto a abrir las aulas con cierta normalidad, así como las actividades de ocio o incluso el ocio nocturno, que está previsto que vuelva a abrir el día 8 de octubre. La presencialidad en las oficinas va subiendo, aunque según una encuesta reciente se exponía que más del 25% de los trabajadores no quiere volver a las oficinas. Así, uno de cada cuatro trabajadores no quiere volver a la oficina, ya sea porque se ha encontrado una mejor manera de conciliar o porque a veces, es pesado aguantar conversaciones aleatorias.

La vacunación avanza a buen ritmo. De hecho, en Catalunya casi el 72% de la población tiene la pauta completa de la vacuna contra el coronavirus. En este contexto, sin embargo, mientras los efectos directos de la pandemia van de bajada, puedan otros que hasta ahora han estado más escondidos, pero que cada vez cobran más importancia los que hasta ahora estaban silenciados. Entre ellos, la salud mental.

Secuelas emocionales de la pandemia

Las secuelas emocionales de la pandemia cada vez están más en la agenda del día, y también las consecuencias psicológicas de la pandemia y del confinamiento. En este contexto, la ansiedad y la depresión son consecuencias que también se trasladan al ámbito laboral. En un intento por saber y conocer las consecuencias más exactos, el portal Jobatus ha hecho un informe que recoge la aportación de 16.000 empresas y 685.000 candidatos, extractos de una base de datos interna que cuenta con más de 25.000 empresas y más de un millón de demandantes de trabajo registrados.

En este informe, se puede ver que las secuelas psicológicas más acusadas su agotamiento mental (82%), ansiedad (67%), depresión (39%) y estrés postraumático (21%), traducido en aspectos como alta preocupación, incertidumbre ante el futuro, insomnio, pesadillas relacionadas con la pandemia, enfrentarse al luto o disociación de la realidad. Todos ellos, elementos que inciden en el desarrollo laboral y en la motivación para aquellos que buscan trabajo.

¿Cuáles son las causas y qué se puede hacer?

Llama la atención que las principales causas detrás del incremento de los trastornos mentales sean haber sufrido un periodo de confinamiento prolongado y, sobre todo, la alta exposición a noticias sobre la pandemia.

En este sentido, también hay algunas recomendaciones, como por ejemplo, el descanso, el límite en el flujo de noticias la adopción de cuidados y hábitos saludables y la importancia de la ayuda profesional realizada por especialistas psiquiatras o psicólogos.

 

Imagen principal: una chica se muestra visiblemente estresada mientras trabaja / Unsplash