Las caricias son una forma de comunicación y. en el ámbito sexual. se pueden considerar como una fase previa de acercamiento corporal especialmente adecuada para descubrir zonas erógenas y obtener un mayor placer. No sería correcto englobarlas como preliminares porque lo cierto es que constituyen un medio de expresión en sí mismo que favorece el lenguaje sexual.

De hecho son una parte fundamental en las terapias sexuales, donde se potencia mucho el contacto piel con piel. A veces, con el tiempo en las parejas más consolidadas, dejan de convertirse en un elemento esencial o una especie de peaje que hay que atravesar para lograr la excitación, pero lo cierto es que van mucho más allá.

Está claro que el coito es la parte más representativa de un acto sexual, pero las caricias constituyen una forma de erotismo que expresa el deseo y canaliza el placer. Por eso es aconsejable dedicarle tiempo, siendo creativos, buscando cada uno la fórmula con la que se sienta más cómodo. Para explorar las técnicas es necesario conocer las zonas erógenas aquellas partes del cuerpo que producen placer sexual cuando son estimuladas, aunque pueden variar en cada persona.

Abrazo

Las terminaciones nerviosas están distribuidas por todo el cuerpo y en un contexto adecuado cualquier zona puede producir sensaciones placenteras, pero existen determinadas zonas donde se experimenta un placer mayor, además de los genitales: la zona interna los muslos, el vientre o el cuello son partes fundamentales para poder disfrutar plenamente. Y no sólo se pueden acariciar con las manos o con la boca, sino con todo el cuerpo. En este sentido, hay que ser creativos.

Los terapeutas hacen uso de las caricias como un acercamiento paulatino entre parejas que presentan algún tipo de disfunción sexual. De hecho, una de las técnicas más utilizadas se basa en su uso. Es la llamada focalización sensorial, una técnica descrita por los sexólogos Masters y Johnson que tiene como objetivo que las parejas con dificultades redescubran sensaciones agradables que producen las caricias a través del cuerpo, sin establecerse ninguna meta en concreto.

Consta de varias etapas en las que progresivamente se va dando pasos. En la primera, las parejas se acarician por todo el cuerpo excluyendo los genitales. Se suele utilizar mucho en parejas que sufren bloqueo sexual, porque el hecho de eliminar la obligación de tener que tener un coito y un orgasmo les puede ayudar a poder centrarse en experimentar otro tipo de sensaciones. Es una fase, por tanto, para potenciar el contacto físico.

Beso pareja

En las siguientes etapas se va avanzando en las caricias y se llega a estimular los genitales, pero se sigue postergando el coito. En la fase final se aconseja ya continuar con la penetración o llegar al orgasmo de otras formas, en la medida en que la pareja se sienta más liberada y pueda continuar con su terapia. El objetivo es ir venciendo los bloqueos y se recupera la confianza, la focalización sensorial va avanzando. Pero no es un uso exclusivo de parejas con dificultades, las caricias son un elemento fundamental que deberían tener presentes todos aquellos que quieran disfrutar de una relación sexual plenamente satisfactoria.

Foto principal de Dainis Graveris en SexualAlpha​

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