Tras el acceso previsto para este próximo lunes, 8 de junio, de Barcelona y su área metropolitana, Lleida, Madrid y la mayoría de Castilla y León a la fase 2 de la desescalada por el coronavirus, ha quedado abierta la posibilidad que estos territorios pidan acortar a una semana, en vez de las dos previstas, la estancia en esta fase de manera que estos territorios puedan pasar a la fase 3 el lunes 15 de junio.

Según avanza La Vanguardia, citando fuentes autonómicas tras la celebración del Consejo Interterritorial de Salud del viernes, la posibilidad de cambiar de fase en una semana cobra fuerza, de manera que en una semana todo el territorio estatal podría armonizarse en fase 3 y se retorne el control dela gestión de la epidemia por parte de los gobiernos autonómicos y se estaría entonces a un paso de entrar en la fase de nueva normalidad, que estará regida por lo que establezca el real decreto que aprobará el Consejo de Ministros del martes que viene.

El decreto sobre la nueva normalidad establecerá un marco jurídico común en todo el Estado y fijará la obligación de mantener la distancia física de entre 1,5 y 2 metros como medida de precaución esencial y la obligación de llevar mascarillas tanto en los espacios cerrados como abiertos si no se puede garantizar esa distancia y el control de los aforos especialmente en los espacios cerrados sea cual sea su actividad.

Cabe tener en cuenta que el acortamiento de fase ya se ha producido en algún caso, como en las provincias de Málaga y Granada, que pasarán a fase 3 el próximo lunes pese a llevar solo una semana en fase 2.

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